domingo, 11 de junio de 2017

Guerra de Malvinas : La batalla de Monte Longdon

Un soldado británico observa el sitio donde cayeron sus compañeros luego de la batalla del mte Longdon

Batalla de Monte Longdon

La batalla de Monte Longdon aconteció entre la noche del 11 y se extendió hasta la madrugada del día 12 de junio de 1982 y se saldó con la victoria de las tropas británicas, no sin sufrir muchas bajas.

En monte Longdon se peleó de noche durante 9 horas bajo fuego de artillería. Y se llegó a luchar cuerpo a cuerpo con bayonetas. Murieron 29 argentinos y 23 ingleses y hubo casi 100 heridos en total.

Es considerada la batalla más importante del conflicto por dos razones. Por lo cruenta ya que se llegó al combate cuerpo a cuerpo con bayoneta (poco usual en la guerra moderna) y por su punto estratégico porque se trataba de una posición clave en torno a la guarnición argentina de Puerto Argentino.

La batalla Monte Longdon

Después de 72 días de frío bajo cero y carencia de alimentos y soportando tres días de bombardeos navales de ablande, los soldados del Regimiento de Infantería 7 de La Plata sufrían de estrés de guerra y estaban agotados.

Los pelotones del RI7 dormían de a turnos en sus pozos de zorro cavados en la tundra alrededor y encima del monte Longdon. A las 22, el 11 de junio pintaba ser otro día más de cañonazos intermitentes de los buques británicos Avenger, Glamorgan y Yarmouth, hasta que un inglés pisó una mina argentina en la parte noroeste del monte. Este sector era uno de los llamados "campos de la muerte" que cerraban algunos flancos del Longdon y la explosión alertó a los argentinos de que se venía un ataque sorpresa del regimiento de Paracaidistas 3.

Testimonios de soldados y oficiales argentinos establecen que el jefe del primer pelotón de la compañía B del RI7, Juan Domingo Baldini, corrió hasta las posiciones de sus hombres y gritó "¡Scali, ponete el casco que nos están atacando!". Enseguida el cielo quedó iluminado por las bengalas, el fuego de morteros y la artillería de campaña de los británicos que protegían el avance de sus 300 paracaidistas.

El pelotón del teniente Baldini quedó encerrado por el fuego británico. El soldado Flores se levantó de su pozo de zorro con su fusil FAL y cayó abatido. Baldini, al ver a su subordinado herido, abandonó la protección que le daban unas piedras, dio la espalda a los británicos y corrió a ayudar a Flores. Pero en el intento lo acribillaron.

"Mataron a Baldin", alcanzó a gritar el soldado Daniel Scali. Los ingleses calaron bayonetas en sus fusiles y lucharon cuerpo a cuerpo con el resto de los argentinos dispersos allí. En este avance murió el teniente Alberto Ramos.

Otras posiciones argentinas defendidas por ametralladoras pesadas MAG frenaron momentáneamente el avance inglés hacia la cima del monte.

Sin embargo, el jefe de otro de los pelotones del RI7, el entonces teniente primero Enrique Neirotti, vio como algunos paracaidistas franqueaban los campos minados. Neirotti disparaba su FAL con dos proyectiles comunes y uno trazante para precisar la puntería, mientras estallaban bengalas y explosivos por todas partes. "Parecía una autopista de noche con autos con las luces bajas encendidas", recordó a Clarín. Neirotti abandonó su posición para tener un mejor alcance de fuego y fue herido en una pierna. Los gritos de los heridos y el tableteo de las ametralladoras lo confundían. Un inglés apareció enfrente suyo y le vació un cargador entero.


Pero los argentinos tenían un solo aparato de puntería para tiro nocturno con fusil, se habían quedado sin comunicaciones y estaban agotando la munición. Para colmo la artillería británica había puesto fuera de combate a los morteros del RI7. Y hasta el observador adelantado del grupo de Artillería 3, que comandaba el entonces coronel Martín Balza, cayó muerto.

Tropas británicas heridas en el combate de mte Longdon recibiendo atención médica
Ante esta situación, se ordenó un contraataque argentino con una sección de reserva de la Compañía de Ingenieros 10 y del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado. Pero chocó frontalmente con una sección inglesa con la que luchó cuerpo a cuerpo.

Aproximadamente a las 7 de la mañana frente a esa crítica situación, el jefe del RI7 ordenó replegarse a los hombres que le quedaban en Monte Longdon hacia Wirelles Ridge. Para ello, Balza hizo disparar sus cañones de 105 milímetros a fin de defender la retaguardia de los que se retiraron de Monte Longdon. Atrás habían quedado muertos sobre las rocas y la turba 29 argentinos y 23 británicos, y casi 100 heridos entre ambos bandos.

Entre los heridos estaba el cabo José Oscar Carrizo. Cuando en 1993 se conoció el libro "Viaje al Infierno" del ex paracaidista británico Vicent Bramley que denunció el fusilamiento de argentinos en Monte Longdon, Carrizo contó su historia.

Relató que en aquella madrugada en Monte Longdon, sintió que le pusieron la boca de un fusil en la espalda. Levantó los brazos en señal de rendición y un inglés "con ojos de chino" (habría sido un gurka) le hizo un gesto con la mano como que le iban a cortar el cuello. Luego una corta ráfaga de ametralladora le arrancó parte de la masa encefálica y un ojo. Lo dieron por muerto y lo abandonaron allí. Horas más tarde lo salvó un médico británico.

En su momento Scotland Yard y el ministerio de Defensa argentino investigaron las denuncias de Bramley, pero no encontraron más evidencias y Londres cerró el caso. Es otro capítulo aún abierto de Monte Longdon, el combate más sangriento y feroz de la guerra de las Malvinas.

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