lunes, 27 de julio de 2015

Mendocino contra la pesca ilegal en el mar Argentino

Mendocino contra la pesca ilegal en el mar Argentino

Barcos japoneses operaban en Malvinas con autorización británica, transgrediendo las leyes de soberanía de nuestro país.

Un mendocino, Juan Benegas (49), es una de las personas que denunció a una empresa japonesa que pescaba en el mar Argentino, dentro de las 200 millas de soberanía nacional y con permiso inglés, transgrediendo leyes de soberanía de nuestro país.

Los hechos se produjeron mientras Benegas, conocido en el ambiente del montañismo por diversas hazañas , se desempeñaba como gerente de operaciones de la firma Pesantar, perteneciente al grupo japonés Nissui, con sede Tokio.

sábado, 25 de julio de 2015

El Gobierno argentino sigue sin aplicar sanciones a la pesca ilegal en Malvinas


Mucho ruido y ninguna sanción ante la pesca ilegal en Malvinas

El Gobierno demora sanciones por pesca ilegal en las islas Malvinas. El caso más importante se inició el 22 de diciembre pasado, a partir de la denuncia de Juan Benegas, ex empleado de la empresa argentina Pesantar SA, por ­entonces propiedad del Grupo Nissui de Japón. Benegas recibió un e-mail por error donde se indicaba que Nissui tenía otra filial con la que realizaba pesca en Malvinas con un “permiso” que violaba las normas argentinas y que había sido emitido por las autoridades isleñas. “No le cuenten a sus colegas argentinos”,decía el mail.

Las normas pesqueras prevén sanciones ante este tipo de casos y, según reconoció a la revista Puerto el subsecretario de Pesca, Miguel Bustamante, “está doblemente comprobado que el Grupo Nissui pescó en Malvinas”. El problema es que la empresa que debía ser sancionada fue vendida por los japoneses, en enero, a la argentina Newsan, una de las más importantes ensambladoras de electrónicos de Tierra del Fuego.

Esta compañía tiene un enorme peso en la economía fueguina y rápidamente logró que sean eliminadas las sanciones provinciales que se le habían impuesto. El temor del denunciante es que su poder de influencia impida la aplicación de una sanción por parte de la Subsecretaría de Pesca. Ante la consulta de  la respuesta oficial ha sido: “sin novedades”.

El denunciante, quien perdió su trabajo a raíz de esta acción, aún confía en que habrá sanción: “Estoy seguro de que el subsecretario logrará que Nissui asuma las consecuencias de sus ilegales actos, porque ha logrado un impecable expediente, sin fisuras legales”.

Para el ex vicecanciller Andrés Cisneros, la política de sanciones está más “destinada a provocar patriotismo interno que a producir efectos concretos en el exterior”. Además, evaluó que “ellos cuentan con una capacidad mayor de aplicar sanciones a nuestro país, porque tienen una de las plazas financieras más importantes del mundo”.

Según advirtió el ex ministro de Defensa Horacio Jaunarena, en vuelos nocturnos se observa “una ciudad de luces en el borde de la plataforma continental; son los barcos que esperan cada noche para internarse a pescar ilegalmente en el Mar Argentino, sin que el Estado cuente con medidas para prevenirlo”. A diferencia de Argentina, los malvinenses poseen medidas efectivas para el patrullaje, algo que incentiva a los pesqueros ilegales a optar por los sectores alejados de las islas.

http://www.perfil.com/

miércoles, 22 de julio de 2015

Los pocos países que Gran Bretaña nunca invadió


El mapa de los pocos países que Gran Bretaña nunca invadió

Confeccionado por Stuart Laycock, registra invasiones o amenazas de invasión, negociaciones, corsarios, piratas o exploradores con permiso.

El Reino Unido invadió, al menos una vez, nueve de cada diez países actualmente existentes, según un estudio citado por el diario conservador The Telegraph.

jueves, 16 de julio de 2015

El conflicto armado en Malvinas fue creado por los británicos


El comunicado británico, el lobby y la creación del conflicto

Las perspectivas de una solución pacífica del incidente bien pronto quedaron superadas. El Foreign Office dio a publicidad el 22 al mediodía el anunciado comunicado.

El 18 de marzo, el ARA Bahía Buen Suceso transportó a la isla San Pedro (Georgias del Sur) al personal del comerciante argentino de chatarra Constantino S. Davidoff, para desmantelar una estación ballenera situada en Puerto Leith.

El encabezado del comunicado decía así: “Falkland Islands. Desembarco ilegal argentino en las Georgias del Sur.” Luego señalaba que el comandante de la BAS en Georgias había reportado que el 19 de marzo un grupo comercial argentino había desembarcado de un buque de Transportes Navales y establecido un campamento en Puerto Leith, sin la debida autorización británica. Se había izado una bandera argentina, habiendo sido requerido por el BAS que se debía abandonar de inmediato el lugar y obtener los permisos correspondientes (1).

Costa Méndez explica en su libro citado que “deliberadamente o no, es difícil saberlo, el encabezamiento [del comunicado] era ambiguo y equívoco. En todo caso sus términos no eran los anticipados por el Foreign Office y no parecían tener el propósito de apaciguar los ánimos. El contenido del comunicado, es cierto, era más preciso y veraz que su encabezamiento; no obstante, no aclaraba algunos aspectos del incidente y subrayaba que el buque pertenecía a la Marina Argentina.” Entonces, vino la reacción buscada, no por el gobierno británico, sino por el grupo de presión de la BAS-Royal Navy-Falkland Islands Company.

Por la tarde, el diario The Standard anunciaba en sus titulares: “Invasores desembarcan en las Malvinas”. Era la consecuencia inmediata y necesaria de los términos en que estaba redactado el comunicado británico. El fósforo que habría de encender el reguero de pólvora había sido prendido. A propósito, vale recordar el Libro Blanco de mediados de 1981 y los ajustes en ciernes sobre la flota de superficie y anfibia de la Royal Navy.

La visita Davidoff podría ser una excusa perfecta, pero sólo si se lograba elevarla a nivel “incidente”. Peter Calvert, en su libro Falklands Crisis. The Rights and The Wrongs señala que “el HMS Invincible de 19.500 toneladas se iba a vender a Australia.

Los buques de asalto como el HMS Fearless de 12 mil toneladas quedaría en desuso. […] Entonces vino la comparecencia de Luce en el Parlamento, el 23 de marzo, explicando los detalles del desembarco de los trabajadores chatarreros en Georgias del Sur. Si la crisis estallaba algunos meses después, la respuesta británica hubiese sido totalmente diferente, y los resultados también. ¿Se estaba usando la cuestión de las Georgias para adelantar la opción militar de la Junta que los servicios de inteligencia británicos habían detectado entre enero y marzo de 1982?

(1) (Rubén Moro. La Trampa. Págs. 112 y 113)

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