viernes, 6 de febrero de 2015

Argentina entrega soberanía a China


Argentina entrega soberanía a China

La empresa china autorizada a construir en Neuquén una supuesta planta satelital es en realidad un centro de operaciones de los militares Chinos y se dedica a misiles de largo alcance. Les han cedido soberanía territorial y control armado del perímetro industrial.

Los obreros avanzan a paso rápido en el paraje neuquino Bajada del Agrio. La supervisan 50 altos jefes del Ejército Chino.

Los de los nuevos gobernadores militares de Neuquén son los siguientes: China Launch and Tracking Control; 中国卫星发射测控系统部; China Satellite Launch and TT&C General (TT&C: Tracking, Telemetry, and Control); China Satellite Launch and Telemetry, Tracking and Control General Company; National Space & Missile Tracking Command Center

. Tiene su control central en Beijing y esta subordinada al Departamento General de Armamentos del EjercitoPopular Chino (EPL). Se especializa en misiles, lanzamientos orbitales y establecimiento de centros de control para armamento misilístico.

A esta empresa le entregó el gobierno de CFK el control de territorio en Neuquén, no pagará ninguna tasa ni impuesto y todas sus actividades tendrán inmunidad ante la Ley. El contrato,supuestamente para la construcción de una base de exploración lunar es por 50 años renovables y no está sujeta a inspección alguna del país anfitrión.

En el acuerdo tripartito se establece que la provincia cede en comodato 200 hectáreas por el plazo de 50 años, y es responsable de la construcción de una estación transformadora en Las Lajas y el mantenimiento de las rutas provinciales 31 y 33, conectadas a la ruta nacional 40.

Por otro lado, la CLTC es responsable de la construcción de una línea de 60 kilómetros de 33 mil kilowatts desde Las Lajas hasta la estación, la elaboración de la infraestructura de agua potable y la construcción de la antena y las edificaciones aledañas, que incluyen un espacio con dormitorios, restaurant, sala de esparcimiento para uso exclusivo de personal chino y un salón de exhibición abierta a científicos e invitados.
CLTC fué establecida en 1986. Inicialmente como comando y centro de control de las operaciones espaciales del Ejército Chino.

El director de la compania es también el General a cargo del Departamento General de Armamentos del Ejército Chino. La compania también funciona como Sistema de alarma para ataques aéreos sobre su territorio a través de la instalación de bases militares de observación como la que se haya ya a medio construir en Neuquén.

Ya se hallan en el país supervisando el proyecto cincuenta militares, quince de ellos de altísimo rango, del Ejército Chino. El resto son especialistas en lanzamientos de misiles y exploración aero espacial. Una vez terminada la construcción informan residirán en el país 10 científicos chinos todo el año y 25 que rotarán, y un número no especificado de guardias de seguridad y empleados generales de la firma.

El gobierno argentino ha cedido un perímetro de seguridad alrededor de la planta en construcción cuya soberanía estará a cargo de fuerzas especiales del PLA. Se calcula que ese perímetro alcanzará en unos meses, los 20 kilómetros cuadrados.

El ministro de Planificación, Julio De Vido, dijo ayer que es "absurdo y descabellado" que la estación espacial china que se está instalando en Neuquén vaya a convertirse en una base misilística.
De Vido dijo que "el plan espacial chino de llegar a la Luna en 2020 no tiene y ni podría tener fines militares, que además una potencia militar y con un gran despliegue con relación a satélites de observación de la Tierra no necesitaría".

El ministro añadió que el proyecto de Pekín tiene "fines exclusivamente pacíficos y así consta en los acuerdos firmados".

Sin embargo, el texto de los contratos permanecen en el más riguroso secreto, con lo que los dichos del ministro son inverificables.

China necesita para su capacidad misilística global una red de centros de comando y control para triangular y controlar lanzamientos. Ya tiene tres, el cuarto sería el de Neuquén y eta en negociaciones para instalar un quinto en África.


Recientemente el Teniente General Zhu Chengu, Decano de la Universidad de Defensa Nacional de China (e intimamente ligado al proyecto de La firma que construye en Neuquén) ha declarado que ¨a China no le quedaría mas que utilizar armas atómicas si EEUU atacara con armas convencionales al territoro Chino¨ (citado por Bruce. G. Blair) y para lograr efectividad, China necesitaría triangulación global. ¿Se entiende Sr. Ministro? Acabamos de entrar dentro del juego de una de las hipótesis de conflicto inter-imperialista.

Zhu es uno de los más reconocidos analistas políticos de China, junto a Zhang Zhaozhong, Peng Guangqian, y Luo Yuanis son considerados la eminencia gris detrás de los grandes avances estratégicos del PLA y los llamados a brindar opciones en conflictos armados.

Queda por resolver también el hecho de que las instalaciones que están siendo construidas, tal cual se reveló, lo serían bajo especificaciones nucleares.

La empresa tiene una multitud de subsidiarias a través de las cuales canaliza fondos para la defensa, entre otras, Xi’an Satellite Control Center, Xichang Space Launch Center, Jiuquan Space Launch Center, Taiyuan Space Launch Center, Hainan Space Launch Center, The Beijing Institute of Tracking and Telecommunications Technology (BITTT)., The Luoyang Institute of Tracking and Telecommunications Technology (LITTT), The Beijing Special Engineering Design and Research Institute (BSEDRI).

Cristina Fernández de Kirchner prometió no renunciar a la soberanía, pero ya lo hizo

Con ocasión de la visita a la Argentina del mandatario chino Xi Jinping, la presidente Cristina Fernández firmó un acuerdo por el cual se perfecciona y viabiliza el permiso a China para construir instalaciones sobre un predio de doscientas hectáreas destinadas a la exploración espacial, en el paraje de la provincia de Neuquén, llamado Bajada del Agrio. El gobierno remitió al Senado para su aprobación el texto del acuerdo, pero omitió a informar sobre una serie de “anexos reservados” donde constan detalles que provocaron fuertes reacciones y sospechas por parte de la oposición e incluso de legisladores oficialistas.

El acuerdo contempla:

a.- Cesión de soberanía territorial sobre ese predio por cincuenta años a través de la empresa estatal Satélite Launch and Tracking Control General (CLTC), quien operará dicha estación la que contará con “una red de telemetría, seguimiento y comando de la actividad espacial”;

b.- La CONAE solo podrá utilizar un diez por ciento del tiempo disponible para desarrollar sus propias actividades de investigación;

c.- El personal de dicha planta se regirá por las leyes chinas y no se explicita si será civil o también participarán militares;

d.- Se exime al gobierno chino del pago de “todo impuesto y/o derecho aduanero, de los impuestos internos así como de los impuestas nacionales, incluido el IVA;

e.- La Argentina no podrá interferir, controlar ni interrumpir las actividades vinculadas a la instalación y operación de la planta y facilitará los permisos de ingreso y/o omisión de visas al personal chino;

f.- La instalación de la antena satelital de dicha estación estará exclusivamente bajo el seguimiento y comando del gobierno y la empresa china;

g.- Tanto el predio como las instalaciones, serán custodiadas externamente por la Gendarmería Nacional y serán de acceso restringido y mediante autorización expresa.

La empresa CLTC depende del Departamento General de Armamento y de la Comisión Central Militar del Ejército Popular de Liberación de China y está vinculada con el Centro Nacional de Control y Seguimiento Misilístico del Espacio de dicho país.

Existen, a su vez, fuertes indicios de que el Director de CLTC es también jefe militar del Departamento de Armamento General del ejército.


Son crecientes las presiones del gobierno chino para la rápida ratificación del acuerdo, dado que de no producirse puede quedar trunco, argumentando que ellos ya han cumplido con el giro de cerca de ochocientos millones de dólares por medio de swaps y avanzan en los aspectos técnicos para la construcción de dos represas en la Patagonia.

En la elaboración de este acuerdo no participó el Ministerio de Defensa ni fueron consultadas las autoridades militares especializadas en este tema. Fuentes castrenses, extraoficialmente han manifestado su preocupación pues sostienen que la tecnología utilizada es de aplicación dual, es decir sirve también para el seguimiento y control de misiles, o sea vehículos de uso exclusivamente militar.

A la creciente presencia china en la economía y el sector financiero argentino se le agrega ahora el componente científico y militar interpretándose esta cesión de soberanía como la contrapartida de la asistencia financiera para incrementar el nivel de reservas que le permitan al gobierno “puentear” las restricciones sobrevinientes al default, producto de su incapacidad para prevenir y resolver exitosamente el conflicto con los fondos buitres.

Igualmente peligroso en el plano estratégico es el riesgo de revertir la situación de “zona de paz” de nuestra región, colocándola en el centro de la disputa geopolítica que caracteriza al siglo XXI entre el bloque occidental y China, en la que nadie puedeasegurar que no conlleva el riesgo de la competencia y el enfrentamiento en el plano militar.

Esta decisión también coloca a esas instalaciones, y por ende a nuestro país, como objetivo de inteligencia de países limítrofes –en especial Chile- y de otras naciones occidentales en tanto constituyen potenciales amenazas a su seguridad por lo mencionado anteriormente.


En síntesis, estamos frente a una decisión subordinada a los intereses inmediatos y subalternos de un gobierno en crisis que no titubea en enajenar soberanía ni empujarnos a un realineamiento internacional que no es producto de un elaborado y consensuado pensamiento estratégico, sino de la conveniencia y necesidad de quienes ejercen circunstancialmente el poder.

La oposición pudo haber frenado la base espacial china en Neuquén

El kirchnerismo la aprobó en el Senado con 36 votos, uno menos que la mayoría para sesionar.
La polémica ley que habilitó la creación de una base espacial de China en la localidad neuquina de Bajada del Agrio pudo ser cajoneada por la oposición, si advertía que el kirchnerismo no tenía la mayoría para aprobarla.

Como ocurre en estos casos, habituales a fin de año, algunos proyectos se votan en forma individual y otros en paquetes para agilizar la sesión.

La base china fue llamada a votación junto a dos temas bien disimiles: el día de los valores villeros y la denominación de “Capital Nacional del Trabajo” al partido de La Matanza.

La votación fue 36 a favor y 27 en contra, s sea, al kirchnerismo no logró mayoría de 37 necesaria para tener quórum y, por lo tanto, votar. Si el resto de los senadores abandonaba el recinto la sesión se caía.
Pichetto no pudo reunir mayoría propia como en el resto de las votaciones porque en esa votación se retiró el correntino José María Roldán, un aliado de fierro que tiene para todas las votaciones. No estaba muy apurado porque luego volvió para votar el resto de los proyectos.


Menem esta vez ni dio quórum ni votó pero si apoyó los proyectos del Gobierno la neuquina Lucila Crexell, quien arribó de la mano de Guillermo Pereyra y se convirtió en una figura clave para la sanción de las leyes.
Desgastada, la oposición no está para advertir esas debilidades y frustrar una votación, aun cuando se trate de un controvertido proyecto que para muchos viola claramente la soberanía en manos de China.

Argentina, de esta forma entregará una parte de su territorio para que el gobierno chino haga y deshaga a su antojo, sin un control riguroso de las autoridades locales.

La estación para la observación del espacio lejano, ubicada en la localidad neuquina de Bajada del Agrio, tiene por objetivo "realizar tareas de monitoreo, control y bajada de datos en el marco del programa chino de misiones para la exploración de la Luna y el espacio", destacó el Ministerio de Planificación Federal.
Sin embargo, el senador de UNEN Fernando "Pino" Solanas señaló que "hay muchas preguntas y pocas respuestas sobre algo tan sensible como entregar cientos de hectáreas de una provincia limítrofe con otro Estado, a un tercer Estado por medio siglo para actividades en las que la Argentina se beneficiará de forma ínfima".

El beneficio mínimo al que se refiere el legislador opositor está en el apartado del acuerdo en el que se estipula que el país podrá acceder "a al menos un 10 por ciento del tiempo disponible para el desarrollo de sus proyectos de investigación con tecnología de avanzada", según la información oficial.


La oposición a la instalación de la estación espacial fue reforzada por la queja del senador radical Juan Carlos Marino, quien agregó un argumento de peso: denunció que en el convenio queda en evidencia que "la Argentina perderá soberanía con China" debido a que "el personal estará bajo las leyes de ese país y el lugar que ocupe la estación en Neuquén quedará bajo control del gobierno chino".

Uno de los primeros en expresar su preocupación por la obra fue el diplomático y ex vicecanciller argentino Roberto García Moritan, quien escribió una columna para Infobae en la que señaló que la construcción de una estación de monitoreo en la Argentina tiene "cierta complejidad geoestratégica".

"Por las características técnicas de la antena de recepción y los instrumentos operativos, (el observatorio espacial) tendría otros eventuales alcances que le permitiría un uso dual, civil y militar", advirtió García Moritan.

"La estación, con antenas que permitirían una cobertura y visibilidad casi completa de la Tierra, sería a la vez un centro potencial de escaneo de comunicaciones, rastreo y detección de satélites, control de lanzamientos a escala global incluso, en caso de necesidad, de misiles, drones y otras actividades militares semejantes", fundamentó el diplomático. "Estas circunstancias, entre otras, pondrían a la Argentina en teoría en un complejo mapa de riesgos hipotéticos", remarcó.

El ex vicencanciller consideró que "no se trata de temas menores ya que la presencia de una estación estratégica de estas características, por sus efectos, hace a la defensa nacional e incluso a orientaciones de política exterior".

La oposición tiene dudas también sobre el carácter del personal chino respecto de su condición civil o militar, debido a que esto no fue especificado en el acuerdo. la inquietud se potencia porque aducen que están comprobados los lazos del CLTC con los organismos militares chinos, ya que depende específicamente del Departamento General de Armamento y de la Comisión Central Militar del Ejército Popular de Liberación de China.

CNN advirtió que militares chinos controlarán una base espacial instalada en Neuquén

La obra, dada conocer meses atrás, ya tuvo media sanción en el Senado. Es parte de los acuerdos con el gigante asiático. 

La cadena de noticias CNN en español, informó que la operación de la estación lunar dependerá de la agencia espacial china, un organismo que está bajo la órbita del Ejército Popular de Liberación de ese país. Es decir, se trata de un emprendimiento que sería conducido por mandos militares extranjeros.


Con la aprobación del proyecto que habilita una exención impositiva de 50 años, tiempo suficiente para que los asiáticos planten bandera.

Durante ese tiempo Argentina no podrá interrumpir “las actividades normales” de la estación espacial y los empleados de China que trabajen en Neuquén se regirán bajo la legislación de Pekín, donde los salarios son menores y las jornadas más agotadoras.

En tanto, el gobierno chino “mantendrá indemne a la Argentina de toda obligación que surgiere de reclamos de cualquier naturaleza”.

Convenios leoninos, acuerdos secretos

El Gobierno insiste en firmar contratos y otorgar ventajas inadmisibles a regímenes que no se caracterizan ni por su transparencia ni por su vocación democrática

La visita oficial de Fernández de Kirchner a China , describe con precisión quirúrgica el orden de importancia de los intereses que privilegia el gobierno argentino y de los aliados que elige tener. También, el grado de secretismo de los acuerdos que suscribe en nombre de todos los argentinos.


Hoy es China, pero también lo son Irán y Venezuela, países que se destacan por no defender la transparencia de los actos de gobierno ni los derechos humanos en el sentido amplio y abarcativo del término.

En el caso específico de China, Cristina Kirchner se reunirá mañana con el presidente de ese país, Xi Jinping. La acompaña una numerosa delegación de empresarios de diversos sectores de la actividad económica nacional. El propósito de ese encuentro, además de devolver la visita que nos realizó Xi Jinping el año pasado, es tratar de revertir lo antes posible el actual saldo negativo de la balanza comercial de nuestro país con China, que ya supera los 6000 millones de dólares anuales.

En los últimos tiempos, la relación con China ha escalado varias posiciones en el cuestionable entramado político externo que teje nuestro país. Como antecedentes, se cuenta con el acuerdo para instalar una base espacial de exploración china en Neuquén, convenio que debe ser público, pero que mantiene inadmisibles anexos secretos. Mediante él se le otorgaron a China 200 hectáreas en la Patagonia, con una exención impositiva durante 50 años. También se le concedió que serán sus leyes las que rijan el trabajo de los ciudadanos chinos allí, que nuestro país se verá impedido de interrumpir las actividades de la base y que será mínima la utilización nacional de esa estación. Todo ello, sin considerar la sospecha que subyace respecto de que se transforme en una base para otros fines. El Gobierno lo ha desmentido, pero la letra chica del acuerdo nunca fue mostrada.


Otro antecedente son los swaps, es decir, la posibilidad de que los bancos centrales de ambos países intercambien préstamos en monedas nacionales, en este caso, pesos y yuanes. Para la Argentina, hasta el momento, ha significado un mecanismo para aumentar reservas y contar con dinero para comprar precisamente a quien lo presta.

El viaje presidencial persigue, además, cerrar todo lo relativo a la construcción de las cuestionadas represas hidroeléctricas patagónicas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, en Santa Cruz. El viernes pasado, durante la extensa cadena nacional que la jefa del Estado utilizó para anunciar el nuevo aumento de las jubilaciones -exigido por ley- y, muy especialmente, para desacreditar las múltiples objeciones que recibe su gestión y obviar cualquier referencia al delicado caso de la denuncia y muerte del fiscal Nisman, fue anunciado como "una muy buena noticia" el hecho de que se haya acordado el crédito y desembolso del primer tramo para la construcción de esas represas: 287 millones de dólares de un total de 4700 millones que se estima que costarán. El optimismo presidencial, sin embargo, no se condice con las numerosas sospechas que ha generado esa obra en la Patagonia, en beneficio de empresarios amigos del poder y siendo que existe por lo menos una veintena de proyectos hidroeléctricos más prioritarios. Tampoco se ha tenido en cuenta la férrea oposición de grupos y entidades ambientalistas que sostienen que esas obras afectarán al glaciar Perito Moreno.


Por otra parte, antes de iniciarse el periplo presidencial deberían haber comenzado la construcción de caminos y el movimiento inicial de suelos, trabajos que se anuncian como inminentes, pese a no haberse aún concretado las expropiaciones de las tierras necesarias, las que afectarían, directa o indirectamente, a estancias de propiedad del pseudoempresario Lázaro Báez.

La obra estará a cargo de un consorcio formado por Electroingeniería, también vinculada con el kirchnerismo, y asociada con una empresa china acusada de hechos de corrupción vinculados con la existencia de sobreprecios en la construcción de una represa en Nepal.

El viaje presidencial ocurre cuando crecen las preocupaciones en torno de las contrataciones con China y de la presencia de ese Estado en nuestro país, de una marcada opacidad, situación que se hace aún más notoria cuando también algunos gobernadores parecen estar cortejando a los inversores chinos para la realización de obras en sus distritos, para las que recurren a fuertes endeudamientos. Entre ellos, el de la provincia de Entre Ríos, con los dos acueductos que el gobernador Sergio Urribarri se apresta a construir con una firma china a un costo sideral, del orden de los 430 millones de dólares, que sería esencialmente financiado mediante otro enorme préstamo a ese distrito, de 366 millones de dólares, a una tasa que terminará sobrevaluando groseramente su costo. A ello se suma la falta de estudios necesarios sobre su impacto ambiental.

China es hoy uno de los dos actores centrales del escenario internacional. Sus inversiones en la Argentina deben ser producto de un acuerdo estratégico, no del resultado de pactos leoninos. Si nuestros representantes no encaran esos convenios con la debida idoneidad y transparencia, no se pueden esperar resultados beneficiosos para nuestros propios intereses.

Asociarse es legítimo. Elegir bien a los socios es imprescindible, como es obligatorio para un país que se precia de soberano negociar bien y transparentar todos sus convenios.

La obra de la base china que depende de una empresa de Lázaro Báez

La construcción de la estación china, continúa generando dudas y planteos. El legislador provincial por Unidad Popular, Raúl Dobrusin, señaló, entre otros cuestionamientos, que la obra está a cargo de una firma perteneciente a Lázaro Báez, el empresario kirchnerista apuntado de formar parte de una trama de lavado de dinero que salpica a la Casa Rosada.

La estación, que fue establecida en el marco del programa chino de exploración de la Luna, representará una inversión cercana a los 300 millones de dólares y estará en funcionamiento en 2016. Este mes comenzó la etapa de la fabricación de las antenas.

El proyecto despierta la "preocupación" en la oposición. Dobrusin planteó que el convenio entre la provincia de Neuquén y el gobierno chino "no pasó por la Legislatura" local y se desconocen todos sus alcances. Entre las críticas, apuntó a que sólo se están usando 5 de las 200 hectáreas asignadas a la misión astronómica.

"El mayor problema que puede traer es internacional. Tener una base china en medio de la Argentina es entrar en las diputas de las guerras frías (sic) en el mundo", sostuvo el legislador. La inquietud surge porque, según versiones periodísticas y que comparten otros miembros de la oposición, el proyecto representa una "pérdida de soberanía" y la cesión de un establecimiento estratégico a manos del Ejército chino.

"Es una marcada de territorio preocupante, que nos puede significar un espacio de confrontación internacional. Ya rechazamos bases como las de Estados Unidos", agregó Dobrusin. Sin embargo, el legislador aclaró que, cuando visitó el emprendimiento, no había presencia militar.
"Ahora hay 9 personas chinas trabajando, el resto son trabajadores de la zona. El Ejército custodia (la obra) por una cuestión de seguridad, como ocurre con los satélites y las antenas argentinas", señaló.

Según el Ministerio de Planificación Federal, la estación, ubicada en la localidad neuquina de Bajada del Agrio, tiene por objetivo "realizar tareas de monitoreo, control y bajada de datos en el marco del programa chino de misiones para la exploración de la Luna y el espacio".

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