miércoles, 31 de mayo de 2017

Combate en Top Malo House


Top Malo House, un combate a sangre y fuego

"Todo comenzó en la noche del viernes 28, cuando el capitán José Vercesi, jefe de la 1ra sección, recibió la orden de ejecutar una exploración de 40 kilómetros, para informar sobre las actividades de los británicos que habían desembarcado el 21 de mayo, y de los cúales se sabía poco y nada.La realidad nos golpeó bruscamente cuando el mayor Mario Castagneto, jefe de la veterana Compañía 601
,a las pocas horas de arribar a las islas, nos impuso acerca de cúal era la verdad. Por supuesto, nada iba a ser fácil.Con ese panorama de contradiciones, confusión comenzamos a planificar la misión. Todo lo hicimos a oscuras. Con evidencias de un particular cansancio, producto de las tensiones vividas en los últimos días y con falta de sueño, los hombres de la Sección, reforzados con suboficilaes apuntadores de misiles Blow-Pipe, un enfermero y el sargento 1ro Helguero de la 601", se alistaron para la salida." Partimos a poco de amanecer en dos helicópteros"peinando las formas del terreno para evitar radares y armas, y tratando de familiarizarnos con el recorrido, en prevensión de tener que volver a pie".

Coronel Horacio Losito 
Desembarcaron a pocos kilómetros del monte Simon-un cerro de gran altura- que según estudios realizados, por el geólogo argentino Eduardo Bellossi en 1987, pertenece a la era palezoica superior y se caracteriza por tener afloraciones de 100 metros de diamictitas-depósitos de fósiles-, de color pardo verdoso a castaño amarillento o rojizo. Pero los Comandos no se imaginaron que a escasos metros estaba el campamento del enemigo, situado en Teal Intel Settlement, cuyo jefe era el brigadier Julian Thompson ."Cuando se alejaron los helicópteros una extraña sensación nos envolvió. Un silencio tajante contrastaba con el ruido ensordecedor de los motores.Estábamos en terreno de nadie, a mitad de camino entre la cabeza de playa de los brtitánicos y nuestras posiciones lejos de cualquier ayuda , confiando solamente en la propia capacidad y creyendo ciegamente en el camarada", contó Losito (*).

"Luego de una marcha forzada,en las proximidades de la cima del monte lugar desde el cual se podía observar con mayor precisión. A las pocas horas, divisamos un corredor aéreo de helicópteros enemigos que transporta externamente cañones y bultos en grandes cantidades. Volaban en dirección general la línea San Carlos - Puerto Argentino.Intentamos informar lo que veíamos, aplicando todos los conocimientos de comunicaciones a nuestro alcance sin éxito. La interferencia era enorme y no queríamos mantener prendido el equipo durante mucho tiempo para evitar ser detectados" Sin embargo, en uno de los intentos lograron escuchar los partes que trasmitían las otras Secciones de las Companías, de esta manera, conocieron los resultados del combate en Monte Kent, donde la otra sección de la 602 se senfrentaba con el escuadrón D del SAS y con los hombres del Comando inglés 42. El saldo fue negativo. Murieron el teniente 1ro Rubén Marquez, el sargento 1ro Oscar Blas, y el el sargento 1ro Raimundo Viltes recibió heridas, que le produjeron la amputación del pie derecho".

El 29 de mayo, el capitán británico Boswell recibió otro mensaje de la patrulla del Teniente Fraser Haddow diciendo que acababan de ver a dos helicópteros depositando una patrulla compuesta de dieciséis hombres cerca de Top Malo House, la casa de un pastor de ovejas abandonada a sólo 400 metros (440 yardas) de su posición. También dijeron haber escuchado varios otros helicópteros en las proximidades.

"El 30 de mayo de 1982 amaneció frío pero soleado.A media mañana, el capitan resolvió desplazarnos hacia Fitz Roy-a unos 20 kilómetros del lugar, através del cordón del Rivadavia. El objetivo era conectarnos con una sección de Ingenieros y desde allí poder trasmitir nuestros informes. Comenzamos la marcha sobrecargados, porque aparte del equipo propio, transportábamos armamento y munición de un depósito que había instalado la Compañía 601.El desplazamiento sobre la turba se hizo muy dificultoso y agobiante", describió el jóven oficial.


Ante la posibilidad de pasar otra noche gélida y mojados, decidieron hacer un alto en un sitio que el mapa describía como una elevación, pero estaba del otro lado del arroyo Malo, Su nombre: Top Malo House (la casa de alto)."Luego de cruzar el arroyo de agua helada y torrentosa-donde algunos de nosotros caímos al resbalar en el verdín de las piedras del lecho- abordamos la casa con técnicas apropiadas para el caso, en previsión de que estuviera ocupada por el enemigo.Nuestra sección se dividió en dos grupos: uno ocupó el piso superior y el otro, la planta baja. Sabíamos que el estar dentro de la casa no ofrecía seguridad, pero existía una real necesidad de recuperarnos y secar el equipo para poder enfrentar con éxito las futuras exigencias. La decisión que se adoptó al dilema planteado la pagaríamos con sangre horas más tardes...."

Ya estaba oscureciendo, por lo que se descartó una ataque con aviones Harrier GR3 contra la casa, y el lugar estaba fuera del alcance de la artillería británica. Como resultado, los comandos británicos fueron dados la misión de eliminar la patrulla argentina después de una inserción en helicópteros temprano en la mañana del 31 de mayo, aterrizando en terreno plano a unos 1.000 metros (1.100 yardas) de distancia de la casa.

Top Malo:"Aniquilar al enemigo antes de amanecer"

Lo que anticipó Losito, se cumplió. A 400 metros de la casa, una patrulla enemiga, a cargo del teniente Hadow los vigilaba. En San Carlos, el capitán Rod Boswell, reunió a al resto de su soldados antes de partir en helicóptero a Top Malo y les impartió una orden de operaciones:"Aniquilar al enemigo antes del amanecer".

Embarcados en un helicóptero Sea King HC4 del Escuadrón Naval Aéreo 846 agregados a los marines reales, los 19 comandos británicos estaba bien provisionados con suministros y municiones suficientes para durar toda una semana en el campo. El helicóptero sobrecargado despegó en un vuelo de 45 km, depositando a la patrulla en exactamente el lugar adecuado para permitir el desembarco y la aproximación corta hacia el objetivo. Un equipo de fuego de siete hombres se movió hacia la izquierda para tomar una posición en una pequeña colina a 150 metros de distancia de Top Malo House para apoyar al grupo de asalto de doce hombres liderado por Boswell.

Había un riesgo de perder el factor de sorpresa ya que los comandos británicos estaban vestidos con uniformes oscuros contra la nieve, lo que alertaría a cualquier centinela atento. Sin que los británicos supieran, los argentinos oyeron los helicópteros y tomaron acciones aceleradas para preparar su equipo y abandonar la casa.


Según, el entonces, brigadier Thompson, esta unidad de marines eran considerados como los mejores en su especialidad, y superaban en eficiencia a las tropas del Special Air Service (SAS) y del Escuadrón Especial de Botes(SBS).Legaron a las islas 35 hombres, en la última sema de marzo.


"El día trascurrió entre frustados intentos de comunicaciones con nuestra base y los preparativos para armar refugios de circunstancia , para pasar, de acuerdo con lo que se presagiaba, una dura noche. Mientras recorría los puestos de seguridad me acerqué al teniente Ernesto Espinosa para hacerle compañía y para conocerlo mejor, descubrí en él a un hombre de principios bien definidos, con una fuerza espiritual basada sobre una concepción ética de la vida. En suma, un soldado ejemplar, recordaría el Coronel.


La aspas del helicóptero Sea King que trasnportaba a Boswell y a 19 hombres, alertó a los Comandos. Si bien, "por un instante nos indujo a pensar que era nuestro personal que nos venía a recuperar ya que ése era el día acordado para hacerlo nos indicó la necesidad de tomar el armamento y salir. El capitán inglés se reunió con Hadow y el sargento Stone para iniciar el asalto final".

Se dividieron en dos grupos en una pequeña elevación a 150 metros. Y, el combate de Top Malo, un enfrentamiento desigual, donde Losito no se "crearía un rol de heróe de Malvinas", sino que defendería hasta con su vida el derecho argentino de soberanía sobre esas islas, comenzó.

"El teniente Espinosa, que desde una de las ventanas de la primer piso daba seguridad con su fusil de tirador especial, descubrió el avance y dio el alerta gritando:"¡Son ingleses, ahí vienen !". Al mismo tiempo abrió fuego contra los blancos que se les presentaban. Por su parte Boswell dio señal mediante una bengala verde y segunos más tarde, un poder de fuego desvastador convergía sobre las fràgiles paredes del edificio. En el golpe inicial, 4 cohetes de 66 milímetros explotaron simultáneamente . A ellos les siguió un nutrido fuego de armas automáticas que atravesaban la casa de lado a lado, complementando luego con 4 cohetes antitanques Carl Gustav de 84 milímetros.

El puesto ovejero comenzó a encendiarse, el techo había desaparecido. Adentro todo era humo, fuego, explosiones, gritos y aturdimiento.Espinosa atraía el fuego brtitánico hacia su persona ya que era el el único hasta el momento que respondía el ataque. "¿Salgan ustedes que yo los cubro?, fueron sus últimas palabras antes de que una granada que entró por una ventana le diera de llleno en el pecho. Esos valiosos minutos que el teniente, aún a costa de su vida , nos permitieron salir de la casa".

Sargento 1º  VGM Humberto Medina
El teniente Espinosa tenía dos hijas pequeñas al momento de partir hacia las islas, hoy ya mujeres. Si bien, ellas no tienen un lugar físico en el cementerio de Darwin, Islas Malvinas, para colocarle unas flores en su tu tumba dicen que se sienten muy orgullosas de él y jamás permitirían alejarlo del sitio donde murío."En ese primer choque de fuego había muerto Espinosa mientras que el teniente 1ro Luis Brun quedó herido con varias esquirlas de cohetes. Por parte de los ingleses, el sargento Doyle fue herido en el hombro y el cabo Groves, en el pecho.Era evidente que no esperaban ninguna respuesta ofensiva de nuestra parte. Fui uno de los últimos en dejar la casa. Al cruzar la puerta, un cohete explotó a mis espaldas causándome una herdida en la cabeza. Reaccioné tirado boca abajo sobre mi fusil. estaba sordo, aturdido y con la cabeza ensangrentada. Todo parecía suceder en cámara lenta . El ruido del combate parecía lejano. Un grupo de tres o cuatro hombres disparaban sus armas cerca de donde yo estaba tendido. Abrí fuego dificultosamente contra ellos y comencé el repliege hacia el arroyo Malo para intentar cruzar. En los cien metros que separaban la casa del arro no había ningún tipo de resguardo, Por lo tanto, la única protección era correr y disparar, una y otra vez.

¿Dónde está el resto ¿ habían muertos ¿porque tantos disparos y explisones de granadas?..........

"¡No tire más Losito, esto no va más!"

La respuesta a las preguntas que se hizo Losito, se escucharon a través del intenso fuego que se oía. Evidentemente sus camaradas no se rendían. "Poco antes de llegar al arroyo decidí ocupar una zanja para protegerme de los disparos y poder hacer lo propio desde ese lugar. Segundos antes de abordarlo, un proyectil me atravesó el muslo derecho haciéndome caer de espalda dentro de ella. Intenté hacer un troniquete para parar la hemorragia, pero la situación imponía continuar disparando. El capitán Boswel, los sargentos Stone, Wilson y Montgomery, el cabo Nicoll y, el resto del grupo continuaba avanzando protegidos por el fuego y gritando como si hubieran enloquecido para infundirse ánimo".


Cerca de la casa, el teniente Martinez combatía desde un lugar próximo a la casa que se consumía, sin darse cuenta que estaba herido en el talón del pie derecho.A pocos metros de él, se encontraba el sargento 1ro Helguero, con una profunda herida en el pecho producto de una esquirla de granada.El sargento 1ro Medina estaba atrapado por el fuego, sin escapatoria. Al advertir la situación, el sargento 1ro Sbert comenzó a disparar hacia los que querían eliminar a Medina, a quien le gritó:"Corré, Gordo, que te cubro. 
Inmediatamente, dos cohetes de 66 milímetros lo aniquilaron".


Las imágenes que vivió Losito en Malvinas lo acompañaron todos estos años. "El teniente 1ro Gatti disparaba, arrodillado próximo al jefe de sección, capitán Vercesi. Mientras tanto, "el teniente Brun, quien aparte de las esquirlas recibidas dentro de la casa, también había sido alcanzado por un proyectil de fusil en la pantorrila derecha. El sargento 1ro Castillo combatía aisaladamente, hasta que agotó municiones". Y entre el infierno de ese combate, la orden que le llegó de Vercesi a través de Gatti :¡No tire más Losito, esto no va más!, no lo detuvo.

"Dos hombres se aproximaron por mi derecha a no más veinte metros de donde me encontraba. Proferían alaridos y abrían fuego voluminosamente . Con gran debilidad a causa de la sangre perdida, disparé sobre uno de ellos. Al intentar hacer lo mismo con el otro, una sensación de desvanecimiento, sin llegar a desmayarme, me lo impidió".

Los Comandos heridos fueron atendidos por médicos británicos. Algunos permanecieron en el frigorífico ballero de San Carlos, y los demás en el buque hospital "Canberra", entre "quirófanos, enfermeros y centinelas y muchas reflexiones, acotó Losito.


En abril de 1985, trató de averiguar el destino de los cuerpos del teniente Espinosa y el sargento Sbert, por eso le mandó una carta al capitán Boswell. Sin embargo, lejos de abrir un diálogo, sólo obtuvo una contestación breve pero que dio por terminado lo que se proponía. Boswell le expresó :"Quisiera señalar que no me hace feliz la idea de entablar un diálogo con usted o con el capitán, dado el actual clima político entre nuestras dos naciones.Pero quisiera señalar que tanto mis hombres y yo mismo, respetamos la actitud y el coraje demostrados por el capitán Losito y sus hombres cuando los tomamos prisioneros. Es por esta sola razón que contesto a su carta".


La guerra de Malvinas no fue un "Pic Nic", como lo definió en su libro, el general inglés Julian Thompson. "Hoy, después de tantos años, sigo rogando a Dios, nuestro Señor, por todos los soldados argentinos y británicos que dieron sus vidas, y porque la paz de ellos se haga presente, vívida y permanente, en el espíritu de sus familias", concluyó el hombre que escribió con su sangre en la historia argentina, el combate de Top Malo House.

Los restos de Top Malo 

Hoy los restos de Top Malo-un puesto ovejero- situado en la isla Soledad es sólo un puñado de ruinas. Pero, una hebilla oxidada, un trozo de ladrillo, una botella de vidrio fundida por el fuego, que atesora el entonces teniente 1º Losito, son algunos de los elementos que quedaron del duro combate entre el Cuadro para la guerra y el Ártico de Comandos Británicos(ME AWC) y un grupo de comandos argentinos de la Compañía 602. En 1999, el coronel Losito narró en el libro Así Peleamos Malvinas, Testimonios de veteranos del Ejército el episodio, que a sangre y fuego, quedó grabado en la historia malvinera y en la vida de los integrantes de esa Sección.


(*) El coronel Horacio Losito se desempeñó en Malvinas como segundo jefe de la 1ra sección de la Compañía de Comandos 602. Luego del conflicto se graduó de oficial de Estado Mayor y entre otros destinos, fue jefe del Regimiento Infantería 6, jefe de operaciones de la Brigada Mecanizada X.También fue subdirector de la Escuela de Oficiales Sargento Cabral. Está casado con Cristina Mauriño y es padre de 5 hijos. En 2003 fue destinado como Agregado Militar en Roma. De allí regresa voluntariamente, para prestarse a declarar en la Causa del regimiento de Infantería 9, donde se lo imputa en supuestas violaciones a los derechos humanos. El 5 de febrero comenzó el juicio oral en el Tribunal de Corrintes, y permanece detenido hasta la pronunciación de la sentencia, en la Unidad 7,-una prisión de máxima seguridad-, donde están alojados los presos conocidos con el apodo de los "12 apóstoles, que años atrás fueron protagonistas de una rebelión en la prisión de Sierra Chica.

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