jueves, 5 de abril de 2012

Los Kelpers y la historia que ocultan de Malvinas


Los Kelpers y la historia que ocultan de Malvinas

El hábito de los kelpers por querer ocultar la historia y la realidad sobre las Islas Malvinas. Recordar la verdadera historia condenan a los británicos por lo que optan por obviarla y hacer una memoria selectiva a fines a su conveniencia. Para los kelpers revisar la historia real delata con total claridad el por qué de su presencia en las Isla Malvinas.

Además de que hacerles creer a los kelpers, ciudadanos británicos impuestos por la fuerza sobre un territorio argentino de Malvinas, ser los ¨dueños¨ de las islas a partir de un acto de atropello y usurpación del Imperio Británico que pretenden imponer falsos derechos cuando Gran Bretaña, no respeta ninguno.Quienes dicen que las islas son británicas son quienes las usurpan, quienes desoyen reclamos de la ONU y realizan acciones unilaterales no respetando nada más que a sus intereses.

La historia según las conveniencias
 
En la escuela de las islas se cuenta que los británicos fueron los primeros pobladores
En Puerto Argentino, la historia tiene grietas. Los británicos se empecinan en decir que ellos fueron los primeros en poblar las Malvinas, en el siglo XVI. Omiten así las huellas que dejaron franceses, españoles y argentinos. En su "relato", desconocen los primeros rastros argentinos, como los que dejó Luis Vernet, que desembarcó en las islas en 1825 con la venia del gobierno de Buenos Aires.
Junto con Vernet llegaron los indios y los gauchos, entre ellos, Antonio Rivero, también ausente del contenido curricular que se les enseña a los estudiantes isleños en la Falkland Island Community School.
"Pasaron franceses y españoles, pero las islas son parte del Reino Unido desde su descubrimiento, en el siglo XVI", afirma David Jenkins, el director de Salud y Educación del gobierno malvinense. Jenkins es un duro que está a cargo de un área sensible. Fue militar durante 36 años e integró las tropas británicas en Bosnia, Irak y Afganistán. "Vine aquí porque necesitaba paz y tranquilidad después de tanta guerra", dice. Ya no viste más indumentaria camuflada ni está rodeado de misiles; está de saco y corbata, en un escritorio con libros y expedientes frente a la bahía de Stanley.
¿Quiénes llegaron primero a las islas? La pregunta incomoda a David Toungue, el joven director de la escuela secundaria de las Malvinas. "Llegué a las islas hace muy pocos meses. Soy profesor de historia retirado, y esta zona no es mi especialidad. Pero si tuviera que enseñarlo recurriría a evidencias y a diferentes puntos de vista", argumenta, algo sonrojado.
 
Luis Vernet, fue el primer gobernador de las Islas Malvinas. Un hombre culto y de buenas costumbres, un gran lector en varios idiomas, y quien organizó su colonia con personal atención, cuidando hasta los más mínimos detalles.
En 1832 insertó en el Diario de sesiones de la Honorable Junta de Representantes de la provincia de Buenos Aires, un informe acerca de un análisis histórico, político y legal de las Islas Malvinas, y sobre todo, los diversos actos de soberanía del gobierno argentino.
El zarpazo inglés del trágico año 1833, fue el comienzo de la reclamación argentina.
Vernet fue considerado fundador de la colectividad alemana, por haber contribuido a la compra del cementerio alemán, en 1833 y en 1841 patentó un producto específico destinado a la conservación de cueros, pieles y madera, que fue de gran utilidad para el comercio de exportación.
Su hija se llamaba Matilde, aunque siempre fue llamada Malvina y fue la primera ciudadana argentina nacida en las Islas Malvinas.
Vernet también fue quien celebró el primer matrimonio civil en las islas, entre Gregorio Sánchez y Victoria Enriquez, el 29 de mayo de 1830.
Fue el primer intendente de San Isidro, donde vivió con su familia y donde falleció el 17 de enero de 1871. Hoy, una placa en el frente de esa vivienda, recuerda que allí vivió.

Toungue quiere salir rápidamente del apuro e invita a continuar con el recorrido por los pasillos de la escuela secundaria, donde concurren diariamente unos 150 estudiantes. "Está prohibido sacar fotos a los niños", advierte el docente. Sucede que los únicos cuatros presos que hay en las islas son por casos de pedofilia.
En el segundo piso de la escuela se encuentra la biblioteca. Allí hay más de 20.000 obras y los 3142 habitantes de las islas están autorizados a pedir prestado un texto.
Hay un rincón especial con manuales sobre la historia de las Malvinas y sobre el conflicto bélico de 1982. Todos los autores son ingleses. O, en su amplia mayoría. Hay sólo dos libros argentinos y su temática, sugestivamente, no es la guerra: Kamchatka, de Marcelo Figueras, y Penélope, de Roberto Herrschen.
La información la provee Colin Biggs, a cargo de la biblioteca desde hace décadas. Cuando se entera de que sus visitas son de la Argentina, advierte: "Soy Biggs, de los que llegamos en 1842". Quiere demostrar cuán isleña es su sangre.
La guerra de 1982 se enseña en la primaria y en la secundaria. Los contenidos que se dictan aquí son los de la currícula británica, en la que en la asignatura Historia, por ejemplo, no se trata el conflicto con la Argentina por la soberanía de las Malvinas. No se toca el enfrentamiento de hace 30 años, ni el de 1833, cuando el Gaucho Rivero degolló a Mathew Brisbane y a Juan Simón, por entonces las autoridades de las tierras.
Las autoridades isleñas se vieron obligadas a incluir en los contenidos su versión aproximada sobre la guerra. A los estudiantes del primario les enseñan el conflicto a través de charlas con ex soldados británicos y con visitas guiadas a los campos de batallas. Luego deben entregar un trabajo final, enfocado en los aspectos sociales y militares, cuenta Jan Cheek, uno de los ocho miembros de la Asamblea Legislativa que gobierna Malvinas. Para los del secundario, la materia es más exigente. Repasan la guerra en la asignatura historia local, con una mirada más política.
Se incluyó recién este año a la bibliografía puramente británica la obra de Lisa Watson, editora del Penguin News, el periódico de las islas. Watson relata en primera persona el dramatismo de una niña en tiempos de guerra.
En la Argentina, el Ministerio de Educación elaboró un libro para enseñar en las aulas el conflicto. Se llama Pensar Malvinas y reúne fuentes documentales y testimonios.
También existes sitios web montados para intenter refutar los reales motivos argentinos para el reclamo por las soberanías de las islas. En donde un tal, Graham Pascoe y Peter Pepper, en solo 40 páginas desmienten la versión argentina !, aunque no argumentan con mucho detalle porque las Malvinas deberían ser inglesas.
Una plaqueta enfrente de la casa del gobernador de las islas evoca la primera invasión inglesa al territorio en 1765, a cargo de John Byron. Allí también se omite el paso previo y posterior de los franceses, españoles y argentinos. Olvida, la actuación de Rivero, el primer argentino en desafiar el proyecto colonialista inglés.

La autodeterminación

Se habla de derechos de autodeterminación de los kelpers. Los isleños no son una población anterior a la invasión británica sino que son parte del contingente usurpador británico. Las Naciones Unidas deja bien en claro que para que exista autodeterminación de una población ,en cuestión sobre un territorio  determinado, debe existir una población víctima de una invasión colonizadora. Los kelpers no constituyen una población colonizada sino colonizante es decir son los colonizadores, ya que son británicos reconocidos como tal.
 
 Kelpers el contingente usurpador

Grupo de chilenos apoyando la usurpación británica de las islas Malvinas
Se exalta la economía del gobierno kelper, basada unicamente en la depredación de los recursos naturales marinos de las aguas argentinas. Sin haber nunca pescado otorgando licencias ilícitamente sin respetar reclamos  y saqueando  cuanto quieran con la veña del gobierno central del Reino Unido que desoye los reclamos argentinos.
Los kelpers se dicen autosuficientes, y ello es debido a la depredación y usurpación de aguas legítimamente argentinas y que el Reino Unido usurpó tras la guerra de Malvinas. Cuando se desató el conflicto, en 1982, los kelpers -o "Bennies"- estaban muy lejos de las preocupaciones británicas. La guerra y las alternativas cambiantes de la diplomacia posterior modificaron eso. Se comenta que Margaret Thatcher mandó a imprimir mapas de la zona, ya que ni siquiera tenía a su alcance un referente de la geografía del lugar.
El apodo "Bennies" les fue adjudicado por los soldados británicos, enviados a velar por su seguridad. Es un término sumamente despectivo, que hace referencia a un personaje medio tonto de una novela de televisión de larga duración en Ingaterra - Crossroads - en la cual el lelo de la película se llamaba Benny. El nombre de "kelpers" provenía de un alga que abunda alrededor de las islas, el kelp, y es también considerado peyorativo por los isleños, asociado con la terminología que se utiliza en la Argentina.
A los Kelpers los pone a la defensiva la insistencia de los gobiernos argentinos en dirigirse directamente al Reino Unido para discutir los temas relacionados con las islas. "Y cuando el Reino Unido responde por nosotros, refuerza esa errónea idea de que no tenemos voz propia. Somos actores." La negación del reclamo británico le hace creer a  estos ciudadanos, implantados británicos, que cuentan con derechos, hasta creerse dueños de lo que usurpa el Reino Unido.Creerse con derechos cuando la Argentina se ve impedida de ejercerlos desde 1833. 
Las Naciones Unidas reconoce que en el conflicto por la soberanía, las únicas partes litigantes son Gran Bretaña y la Argentina, los kelpers al ser reconocidos por el propio Reino Unido como ciudadanos británicos ya está incluidos dentro de la parcialidad británica por lo tanto Argentina no tiene que reclamar ante los kelpers sino ante el país, usurpador, que los representa y del cual son ciudadanos reconocidos, es decir ante Gran Bretaña. Aunque los kelpers crean que ¨tienen derechos¨, los derechos que creen poseer son otorgados por el usurpador, que niega la existencia de un conflicto que existe, aunque lo nieguen y que no podrá obviar más el Reino Unido.
En la Constitución Argentina por ley todos los gobiernos deben reclamar por sus territorios robados. Si los británicos creen que tienen derechos sobre unas islas que se sitúan a más de 12.000 km de Londres, ¿cuánto más la Argentina tiene derechos reales y soberanos sobre sus islas Malvinas, Sandwichs del Sur y Georgia del Sur?. El gobierno argentino no obstante se compromete a respetar los intereses de los kelpers lo que no es lo mismo a decir que se les reconozca como pais o propietarios de las islas que usurpan no obstante la hostilidad hacia la Argentina de parte de esos británicos.Las Naciones Unidas establece que los kelpers son objetos de derechos pero no sujetos de derechos. Como tales no pueden ser quienes decidan nada cuando existe un reclamo real de soberanía por parte de la República Argentina.
El concepto de negar y obstaculizar las negociaciones de parte del Reino Unido intenta debilitar y denigrar que el reclamo argentino existe. El accionar de los kelpers es meterse en las negociaciones para obstaculizarlo aún más. 
La Argentina logró un reconocimiento de la existencia del conflicto y de su visión, la estrategia británica después de la guerra fue la de negar el conflicto y tratarlo como algo incuestionable y de hechos consumados negando lo que dice las Naciones Unidas sobre la existencia de un conflicto de soberanía entre ambas partes.
La Argentina tuvo éxito en instalar de nuevo que hay una cuestión pendiente: la soberanía, que involucra una negociación, que no avanza porque el Reino Unido se niega y que es lo que produce la reacción británica.
Los británicos se sorprendieron de la firmeza de algunas posiciones que ha alcanzado la Argentina, sobre todo en la región. ¿Y qué hacen? Tratar de cambiar el eje del debate. En tiempos pasados, los británicos discutían más sobre los títulos históricos, pero eso fue prácticamente abandonado porque saben que están flojos de papeles.
El gobierno británico quiere hacer la historia desde 1982. Dicen: «Ustedes hicieron una guerra, eso les quitó legitimidad a cualquier reclamo, así que ahora se acabó», y usan dos elementos: la presunta agresividad argentina y el principio de autodeterminación.
Es muy claro que el proceso de descolonización tiene dos principios básicos, que son la autodeterminación de los pueblos sojuzgados y el principio de integridad territorial.
La ONU expresa claramente que se trata de un caso especial, donde priva el concepto de integridad territorial y que no hay posibilidades de aplicar el principio de autodeterminación.


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