miércoles, 12 de agosto de 2015

La Reconquista de Buenos Aires


La Reconquista de Buenos Aires

12 de agosto de 1806

El 27 de junio de 1806, tropas invasoras británicas, al mando del militar inglés William Carr Beresford, invaden la ciudad de Buenos Aires. Con poca capacidad de defensa por parte de las autoridades virreinales, los ingleses ocuparon rápidamente la ciudad e izaron su bandera en el fuerte, núcleo del poder del Virreinato. Fueron 46 días de ocupación británica signados por la moderación y los intentos por ganarse a los porteños. Beresford mantuvo en el cargo a todos los funcionarios públicos y declaró que no tenía la intención de liberar a los esclavos. El cambio más importante fue la apertura del comercio, que hasta entonces se regía por el monopolio ligado a la metrópolis española. Fue entonces cuando lo comerciantes que estaban favorecidos por el régimen previo que se organizaron para reconquistar la ciudad.

La Reconquista

Santiago de Liniers, líder de la Reconquista
La reconquista de Buenos Aries estuvo a  cargo del capitán de fragata Santiago de Liniers, quien, desde la provincia oriental (luego Uruguay) organizó las milicias para recuperar a Buenos Aires.

El gobernador Pascual Ruiz Huidobro le entregó un fuerte contingente de tropas para intentar la reconquista de la ciudad. Eran las fuerzas que Sobremonte había enviado a fines del año anterior a Montevideo.

Consiguió, entre profesionales y milicianos, unos 1000 hombres con los que se embarcó rumbo a Buenos Aires.

Liniers volvió a la costa bonaerense el 3 de agosto, en medio de un temporal que le permitió pasar sin ser visto entre las fuerzas británicas. Siguió aprovechando la tormenta para acercarse hasta el centro de Buenos Aires, mientras los británicos no podían moverse por los intransitables caminos. Desde Córdoba, avanzaba también el virrey Sobremonte, pero no llegaría a tiempo para actuar. Liniers se negó a esperarlo.

El 4 de agosto fondearon frente al Puerto de las Conchas (Tigre) y desde allí marcharon hacia la ciudad. En su camino se unieron paisanos y el ejército de Juan Martín de Pueyrredón. El 10 de agosto avanzaron sobre El Retiro, y una vez derrotadas las primeras resistencias británicas, se dirigieron hacia la Plaza Mayor (Plaza de Mayo) y rodearon a las fuerzas de Beresford, impidiéndoles su comunicación. Muchos de los pobladores ayudaron al ejército de Liniers, que ya contaba con 4000 hombres.


12 de agosto de 1806

Juan Martín de Pueyrredón el héroe de Pedriel
Beresford recibió en el Fuerte al capitán Hilarión de la Quintana, que le entregó una intimación para que se rindiera en quince minutos. Y le informó que el ejército enemigo estaba en las afueras de la ciudad. El gobernador invasor respondió que resistiría, por lo que Liniers se lanzó de inmediato al ataque, reforzado por los voluntarios de Álzaga.

Juan Martín de Pueyrredón, ya había combatido contra los invasores británicos mucho antes de la llegada de las tropas de Liniers, cuando se dirigió al campo y reunió un ejército voluntario que entrenó para recobrar la ciudad, junto a otros oficiales como Martín Rodríguez y Cornelio Zelaya. Cuando los ingleses se enteraron de sus actividades, lo atacaron en la Chacra de Perdriel (actualmente Partido de General San Martín), derrotándolo. Sin embargo, lo exiguo de la derrota dejó en claro que se podía vencer a los invasores ingleses con mayores fuerzas. Lo que efectivamente realizaría al unirse a las, recientemente llegadas, tropas de Liniers, provenientes de Montevideo.
Durante la marcha de las tropas de Liniers, hacia Buenos Aires, los ingleses se vieron rápidamente superados, y Beresford ordenó replegarse al Fuerte cuando su ayudante fue muerto a un metro de él. Fue rápidamente rodeado, y finalmente se rindió. Se le permitió abandonar el Fuerte con las banderas desplegadas y rendirse a Liniers en medio de la Plaza Mayor, que desde entonces se llamó Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo).

El Cabildo Abierto convocado dos días más tarde impidió reasumir el poder al virrey Sobremonte, quien había huido a Córdoba para intentar organizar una ofensiva desde la capital mediterránea, sin suerte. El poder quedó en manos de Liniers, quien se ocupó de organizar la ciudad para el contraataque inglés, que no tardaría en llegar.

La rendición del Regimiento n.º 71 Highlanders

cnel británico Beresford
Al frente del cuerpo expedicionario al coronel William Carr Beresford. El 71.º constituía el núcleo de la fuerza británica que partió el 14 de abril y tras ser reforzada en Santa Elena el día 29 arribó frente a Montevideo el 8 de junio.

Decidido a operar contra la ribera opuesta del Ríode la Plata ante la confirmación de que el tesoro español se encontraba en la ciudad de Buenos Aires y que buena parte de las fuerzas veteranas habían sido trasladadas a Montevideo, el 24 la flota británica anclaba frente a las costas de Quilmes (Buenos Aires).

Cerca de 1600 hombres desembarcaron ese día sin oposición. Al siguiente día, tras un breve combate en Quilmes, los británicos se pusieron en marcha y vencida la débil resistencia en el Puente de Gálvez se adueñaron de la ciudad.

Al enterarse de la reunión en el actual partido de General San Martín de tropas de resistencia al mando de Juan Martín de Pueyrredón, en la medianoche del 31 de julio al 1 de agosto Beresford al mando de unos 600 hombres del 71.º y seis piezas de artillería volante marchó contra las fuerzas de Pueyrredón. En la mañana del 1 de agosto de 1806 en el combate de Perdriel los británicos se alzaron con la victoria sobre las milicias de la campaña bonaerense aunque una carga de caballería liderada por Pueyrredón estuvo a punto de acabar con el cuerpo de oficiales incluidos Beresford y Pack.

Producido el desembarco de las fuerzas de Santiago de Liniers el 10 de agosto las avanzadas del 71.º fueron sorprendidas y Beresford replegó sus tropas sobre la Plaza Mayor de la ciudad. El 12 de agosto se produjo el asalto. Superadas las posiciones avanzadas el 71.º formó en la Recova mientras el resto de las tropas se refugiaban en el Fuerte de Buenos Aires, para luego hacer lo propio. Tras la capitulación de esa misma tarde, el 71.º había perdido sus banderas y sufrido en la campaña 93 bajas entre muertos y heridos.


Los sobrevivientes permanecieron prisioneros hasta que tras el fracaso de la Segunda invasión inglesa al Río de la Plata en 1807 y la capitulación de John Whitelocke fueron liberados, aunque algunos (especialmente irlandeses) desertaron y permanecieron en el Virreinato del Río de la Plata y, tras la revolución, en las nacientes Provincias Unidas del Río de la Plata, muchos combatieron contra las Fuerzas Realistas en el norte del actual territorio argentino.


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