jueves, 4 de febrero de 2016

Malvinas : El incidente Shackleton


El incidente Shackleton

El 4 de febrero de 1976 el investigador británico Edward Shackleton comanda una expedición a bordo del buque que lleva el nombre de su padre, célebre explorador de los mares del sur. Los rumores sobre la presencia de petróleo en la región de Malvinas, usurpadas por el Reino Unido y reclamadas por la Argentina, llevan a Shackleton a internarse en mar territorial argentino para hacer prospecciones del subsuelo marino.Aquel 4 de febrero de 1976, el capitán Ramón A. Arosa al mando del destructor argentino ARA Almirante Storni, ordenó al buque británico de investigación oceanográfica RRS Shackleton que parara las máquinas, con el propósito de abordarlo. Éste navegaba a 78 millas al sur de Puerto Argentino.

El capitán del RRS Shackleton, actuó bajo las órdenes radiales del gobernador colonial de las islas Neville French, no detiendo la marcha y rehusándose a recibir un grupo de abordaje o seguir al Almirante Storni al puerto de Ushuaia. 

El destructor argentino—siguiendo procedimientos de rutina— hizo varios disparos a proa del Shackleton sin obtener respuesta. A la persecusión se sumó un avión, de la Armada Argentina, Neptune, para monitorear los movimientos del Shackleton..El buque británico emprendia la huida, siendo, seguido por el destructor ¨Almirante Storni¨, hasta las seis millas de Puerto Argentino/Stanley, donde se refugió.


El incidente no pasó a mayores: Londres protestó ante su par argentino y ante el Consejo de Seguridad de la ONU; ambas presentaciones fueron contestadas por la Argentina.

El Reino Unido se hallaba ocupado en la Tercera Guerra del Bacalao con Islandia, por lo que intentó echar paños fríos al conflicto, aunque sin variar su tradicional resistencia a tratar el tema de fondo las cancillerías de ambos países prometieron reiniciar el diálogo aunque el Foreign Office comunicó a las autoridades argentinas que su gobierno estaba dispuesto a defender las Islas ante un hipotético escenario de reocupación.

La Argentina insistió en discutir el núcleo del problema; en palabras del canciller Raúl Quijano:
(...) el centro de nuestra discusión es (...) [la] soberanía (...)

No podemos avanzar y si el Reino Unido no desea discutir este tema nosotros no podemos tratar los otros temas. Por supuesto que estamos muy interesados en la cooperación económica y las comunicaciones, pero sin soberanía estos son temas mucho más periféricos.

Le siguieron una serie de conversaciones con la cancillería argentina en Buenos Aires, en donde se consiguió la reanudación total de las relaciones diplomáticas y la reposición de los respectivos embajadores. Este gesto de buena voluntad frenó un plan del Reino Unido para asignar a las Islas un grupo de despliegue militar.

Cuando el 20 de julio de 1976 se dio a conocer en el primer Informe Shackleton en Londres, el gobierno británico envió copias al gobierno argentino. Dicho informe hacía hincapié en la debilidad de la economía monoproductora de las islas (ganadería ovina) y la necesidad de la cooperación con la Argentina para diversificarla a través de la pesca y la extracción de petróleo. El Reino Unido esperaba lograr la cooperación económica sin alterar el estatus político de las Islas. El gobierno de la Argentina declaró lo siguiente:

Respecto de una hipotética cooperación entre la Argentina y el Reino Unido para el desarrollo de industria y petróleo en las Malvinas, el Ministerio de Relaciones Exteriores repite la posición del Gobierno argentino que es que el tema esencial por resolver es la disputa por la soberanía y, por lo tanto, no tiene comentarios para hacer en asuntos que no estén directamente relacionados con ellos.

El 2 de febrero de 1977, el Foreign Office publicó una declaración en la que apoyaba las conclusiones del Informe Shackleton y hacía hincapié en las posibilidades de cooperación con la Argentina, pero sin hacer concesiones en el tema de fondo.

No obstante el 19 de abril de 1977 se emitió un comunicado de prensa conjunto en el que la soberanía constituía un punto primordial:

[Se establecerán negociaciones] que se refieren a las futuras relaciones políticas incluyendo la soberanía, con relación a las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur y a la cooperación económica con respecto a dichos territorios en particular y al Atlántico Sudoccidental en general.

[Ambos países buscarán] una solución pacífica a la disputa existente entre los Estados sobre la soberanía y al establecimiento de un marco para la cooperación económica argentino-británica.

Las arbitrariedades británicas, como este incidente, y sus actitudes unilaterales, de no respetar lo establecido por Naciones Unidas, borrando con el codo, lo que firmaron con la mano, fue llevando al conflicto, por las Islas Malvinas, a una mayor escalada en la disputa por la soberanía. 

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