sábado, 16 de marzo de 2013

Malvinas : el Papa argentino y el temor del gobierno británico


Malvinas : el Papa argentino y el temor del gobierno británico 

El temor del gobierno británico se hizo palpable ante las declaraciones del ministro británico Cameron que intentó recriminarle, al nuevo pontífice argentino, respecto a su postura frente al tema Malvinas. 

El Papa argentino conoce, como ningún otro religioso del Vaticano, lo que significa Malvinas para todos los argentinos. Dicha posición fue la que disparó, al infame primer ministro británico Cameron, a expresarle al nuevo Papa Francisco que se equivocó el año pasado cuando dijo que Gran Bretaña había "usurpado" las islas Malvinas y señaló que está respetuosamente en desacuerdo con el nuevo pontífice.

El año pasado, durante una misa para conmemorar los 30 años del conflicto bélico de 1982, el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, dijo frente a excombatientes: "Venimos a rezar por aquellos que han caído, hijos de la Patria que salieron a defender a su madre, la Patria, a reclamar que es suyo de la Patria y les fue usurpado".

Ahora con un Papa de origen argentino, que cuenta con el respaldo y el respeto internacional; el Reino Unido se siente aún más descolocado y es consciente de ello. Las declaraciones de Cameron demuestra el temor que está teniendo.  

La arremetida de Cameron contra un reciente Papa argentino elegido por la Santa Sede demuestra el temor y la desventaja diplomática en la que se encuentra, el Reino Unido sobre la cuestión Malvinas. Dicho temor hizo que realizara sus típicas declaraciones obtusas, intentando negar el conflicto diplomático con Argentina y haciéndole referencia, al Santo Padre !!, sobre el resultado del referendo de su colonia británica kelper en Malvinas. Ello demuestra la endeble e inconsistente posición británica, de nulo respaldo diplomático, que recurre a sus  constantes patrañas referidas al referendo, de los ilegales kelpers, para entonces así  pretender mostrase como creíble.

Los temores británicos se están haciendo cada vez más grandes. La realización de un referendo carente de validez, no reconocido por la ONU ni por EEUU, la reciente elección de un Papa argentino ( que conoce sobre el tema Malvinas ) sumado a las declaraciones de EEUU en donde expresa, no tener la intención de tomar partido por nadie, al mismo tiempo que reconoce la existencia del conflicto entre Argentina y el Reino Unido, luego del inútil intento del Foreign Office por presionar e inclinar la posición de EEUU para que se exprese abiertamente a favor del Reino Unido. Todo ello hace sentir cada vez más incómodo y debilitado al gobierno británico. 

El gobierno británico no desconoce la influencia y el poder del Vaticano. No olvidemos que mediante la acción del Vaticano con Juan Pablo II como pontífice, la antigua Unión soviética dio paso a la ¨Perestroika¨, que fue el principio del fin del régimen comunista en toda Europa oriental y eso los gobiernos británicos lo saben.

La influencia del Vaticano 

Gorbachov aún no comenzaba a utilizar el término perestroika ("reestructuración"), cuando Moscú comenzó a ofrecer señales concretas de cambio y Juan Pablo II se situó como protagonista de la perestroika.
 Zagladin uno de los líderes del PC ruso acepta que, apenas elegido Juan Pablo II, se convirtió en una pesadilla para la cúpula soviética. Incluso admite que en aquella época se usaron todas las formas posibles de propaganda dirigidas contra la persona del Pontífice. Pero desmiente que Gorbachov forme parte de la línea checo-búlgara que perpetró el atentado.

Las tensiones entre Moscú y el catolicismo encendido por el Papa polaco llegaron a su climax en 1981, cuando Walesa fue arrestado y el romano Pontífice hecho víctima de un complot que lo debió haber llevado a la muerte. En ese contexto, es difícil creer lo que asevera el periódico "La Repubblica", implicando a Gorbachov en el atentado de San Pedro. En todo caso eran Husak, Honecker, Ceausescu y Zhivkov, que habían asumido el poder bajo Brezhnev, quienes podían temer que el modelo Gorbachov y la apertura al Vaticano pudieran significar el final del comunismo.

Juan Pablo II no pudo ser eliminado físicamente. Tampoco Ronald Reagan. Y la caída del régimen polaco terminó sacudiendo a todo el bloque oriental. Finalmente, ya no había bloque.

El sistema soviético se empezó a desmoronar en cadena. En septiembre, los húngaros abrieron su frontera con Austria y decenas de miles de alemanes orientales comenzaron a huir hacia el mundo libre. En octubre, miles más protestaron pidiendo la destitución de Honecher sin que la policía haya querido intervenir. Egon Krenz, un miembro joven del Politburó asumió el poder y, el 9 de noviembre, decretó la apertura de la frontera. Al día siguiente, recorrían el mundo escalofriantes imágenes de trabajadores que golpeaban y derribaban el Muro.

El Vaticano y Malvinas 

La diócesis de Tierra del Fuego que no incluía a las Islas Malvinas 

Por el año 2008 bajo el papado de Joseph Ratzinger el Vaticano propuso creación de una diócesis de Tierra del Fuego pero dicha diócesis no incluía a las islas Malvinas un grave error al desconocer que Argentina sin duda alguna considera al archipiélago usurpado por los británicos como argentino y que se encuentra bajo jurisdicción de Tierra del Fuego.

Finalmente el gobierno argentino consiguió que el Vaticano desestimara el proyecto de crear la diócesis de Tierra de Fuego, que excluía las Islas Malvinas de esa jurisdicción eclesiástica, después de presentar una queja formal en la curia romana. 

El cambio de posición del Vaticano demandó una “silenciosa, pero efectiva” negociación de Hugo Gobbi, el encargado de negocios temporalmente al frente de la embajada argentina ante la Santa Sede.

Inclusive en despachos gubernamentales se consideró una desprolijidad que se eligiera el nombre de la provincia y no -como es habitual- de la ciudad cabecera, en este caso Ushuaia, que hubiera generado menos controversia. Y era impropio sentar un mal procedente sobre el legítimo reclamo argentino de soberanía sobre Malvinas.

El planteo gubernamental se había suscitado porque el Vaticano siempre dijo mantener una política de imparcialidad frente al diferendo entre la Argentina y Gran Bretaña por el archipiélago austral. Al punto que Malvinas -según consta en la Guía Eclesiástica Argentina- tiene desde 1952 un status especial de “prefectura apostólica” y depende directamente de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, con sede en Roma. En esa publicación oficiosa de la Iglesia se consigna además que las islas, con escasa población católica y mayoría anglicana, “no forman parte ni de la organización eclesiástica argentina, ni tampoco de la de Gran Bretaña”. 

Ese argumento vaticano generó malestar en el Gobierno, por entender que no se aplicó el mismo criterio que en otros casos similares. 

Se citaron como ejemplo la situación de Taiwán o Hong Kong, previo a su reunificación a China, en los que la Santa Sede recurrió al concepto de “proximidad” para la atención pastoral de esas diócesis.

Finalmente la decisión vaticana de archivar el proyecto de la nueva diócesis se interpretó desde en medios diplomáticos como un gesto de distención en la relación bilateral con la Santa Sede. 

La poco fructifera relación del actual gobierno argentino, de la señora Kirchner, con el episcopado argentino llevó a una inútil y delirante confrontación con sus sacerdotes, entre los que se hallaba el actual Papa argentino. Mantener esa poco feliz actitud y en las actuales circunstancias sería un grave error diplomático, desde todo punto de vista. No contar con la Santa Sede, con un Papa argentino, sería una idea poco feliz.

La intervención de Juan Pablo II durante el conflicto de 1982 y ahora la posible intercesión del Papa Francisco sobre el actual conflicto diplomático entre Argentina y el Reino Unido puede contribuir a solucionar el diferendo de Malvinas de forma definitiva. 

La intercesión del Vaticano puede contribuir a que la Santa Sede convoque al diálogo entre las parte en conflicto. La negativa británica puede a comienzar a volverle en su contra, a través del peso de la opinón internacional. Se observará como mientras Argentina acepta el diálogo en el conflicto, Gran Bretaña lo desestima.

La presentación del conflicto por Malvinas ante un nuevo ámbito de influencia universal, como el que abarca la Santa Sede, puede hacer que el gobierno británico, quede cada vez más señalado y desprestigiado ante el mundo, comenzando a ver la necesidad de retomar las negociaciones con Argentina por las islas Malvinas. 

Un accionar en conjunto con la Santa Sede puede contribuir absolutamente a sentar al Reino Unido a la mesa de la negociación y poder dar así una salida concreta al conflicto por Malvinas. 

Argentina debe apoyarse más que nunca en el Vaticano y mucho más si nos referimos al reclamo por  Malvinas. Y quizás se logre, mediante un accionar en conjunto y sincronizado, una precisa acción diplomática que ponga en evidencia, ante el mundo, la arbitrariedad de la posición británica. Pudiendo originarse una ¨britishtroika¨ sobre nuestras islas Malvinas.

1 comentarios :

Dario Santorsola dijo...

Pequeña historia de Maradona y las Islas Malvinas http://www.somohuerfano.com.ar/job11_13/

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