sábado, 6 de enero de 2018

BIM 5 : el batallón que quiso combatir en Malvinas


El batallón que quería combatir en Malvinas

Por Facundo López

Preparado para las condiciones de las Islas, el Batallón de Infantería de Marina número 5 luchó hasta el final y fue considerado como el más “duro enemigo” según soldados ingleses. Entrenamiento y alimentación, las diferencias con los conscriptos del Ejército.

Contraalmirante IM VGM
Carlos Robacio jefe del BIM 5
Cuando en la Argentina se habla de la Guerra de Malvinas, lo que se recuerda, además del valor de los soldados, es la falta de preparación de los conscriptos y el hambre que padecieron en las islas. Sin embargo, hubo un batallón que no sólo no pasó hambre, sino que estaba entrenado para el combate: el Batallón de Infantes de Marina N°5 (BIM-5).

Entrenado en la ciudad fueguina de Río Grande, el BIM-5 estaba acostumbrado a las condiciones climáticas australes. En cuanto a la preparación, el ex miembro del batallón Ricardo Corbalán, por entonces cabo segundo, asegura que "para el infante de Marina, el BIM-5 era jugar en primera”. Y agrega: “En otras unidades se hacían ejercicios de guerra, pero ahí era permanente durante todo el día y en cualquier horario: a la mañana, a la madrugada, a la noche. Los oficiales y los conscriptos teníamos mucha práctica en combate y además andábamos con la nieve hasta las rodillas”.

Ese tipo de entrenamiento llevó a que ese grupo de soldados quisiera ir a Malvinas. “En lo personal quería ir. Y muchos de mis compañeros también, porque para eso nos prepararon. Fui muy contento y estoy muy orgulloso de haber haberlo hecho”, se sincera Corbalán. Sin embargo, las ganas y el entrenamiento no hubiesen servido si la escasez de víveres hubiera afectado a los infantes. “Nosotros no sufrimos la falta de alimentos”, comenta Gustavo Girardi, cabo segundo retirado y ex miembro del BIM-5, quien agrega que tenían “una comida caliente al día asegurada”.


Los dos concuerdan en que el trato que recibieron fue distinto al de la mayoría de los conscriptos del Ejército Argentino. El responsable de esto fue el comandante de batallón Capitán de Navío Carlos H. Robacio, fallecido en 2011. “Durante los bombardeos, el Comandante Robacio estuvo ahí, repartiendo azúcar o mate cocido. Manejaba su jeep porque no quería arriesgar la vida de un chofer”, recuerda Girardi, y amplía: “Si tu comandante actúa de esa manera, vos como subordinado tenés que responderle ética y moralmente”. Y el BIM-5 respondió como debía, ya que para soldados ingleses, como el comandante de la Royal Marine, Julian Thompson, la Infantería de Marina argentina fue “el más duro enemigo”, según declaró al diario Clarín en abril del 2007.

Cocina de campaña del BIM 5 en Malvinas dándole su ración de comida a la tropa 
En la madrugada del 14 de junio, el BIM-5, bajo las órdenes de Robacio, luchó contra las tropas inglesas durante el combate final en Tumbledown, un monte de 228 metros de altura que dominaba la última línea defensiva de las tropas nacionales alrededor de Puerto Argentino, sufriendo tan sólo 16 bajas. Cuando llegó la orden de rendirse, el batallón ingresó a Puerto Argentino con todas sus armas al hombro y fue reconocido por la Royal Marine (quienes participaron en la Primera y Segunda guerra Mundial, entre otras) como iguales e, inclusive, mejores que ellos.


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