lunes, 19 de marzo de 2018

Incidente en Georgias del Sur : la excusa británica para iniciar la Guerra de Malvinas


Incidentes en Georgias del Sur el preludio de la Guerra por las Islas Malvinas

El 19 de marzo de 1982 un empresario argentino, con grupo de obreros, arribaron a las Georgias del Sur para desmantelar viejas estructuras de factorias balleneras. Esa fue la excusa británica para iniciar un conflicto armado con Argentina en el Atlántico Sur.

Breve reseña histórica de la presencia argentina en las Islas Georgias del Sur

El primer registro fidedignamente documentado de avistaje de las islas data del 29 de junio de 1756, por parte de la tripulación del navío español León, capitaneado por Gregorio Jerez, La isla principal fue bautizada y registrada cartográficamente como isla San Pedro, ya que el descubrimiento se realizó en el día dedicado a ese santo. El navío León navegaba entonces desde Valparaíso a Buenos Aires. Posteriormente el capitán James Cook efectuó el primer desembarco conocido en Georgia del Sur el 17 de enero de 1775, en ese momento nombró a la isla Georgia, más tarde King George III y la reclamó para Su Majestad Británica.

Datos interesantes surgen que desde 1904 la República Argentina se instaló y fundó el establecimiento Grytviken ,  un puerto ballenero dirigido por la CAP (Compañía Argentina de Pesca S.A) de Ernesto Tornquist y capitales noruegos dirigidos por Carl Anton Larsen. Fue la primera empresa en establecer operaciones en la isla Georgia del Sur, Poco tiempo después, a partir del 1º de enero de 1905 empezó a operar la "Oficina Meteorológica Argentina" dependiente del Ministerio de Agricultura de la Nación, que se emplazó en Grytviken luciendo el escudo nacional de chapa y disponiendo de un mástil donde se izaba la bandera argentina, con lo que se estableció  la primera dependencia oficial de la República Argentina en la isla San Pedro.


Esta oficina funcionó hasta 1950, momento en que Gran Bretaña incautó las instalaciones al ver la prosperidad económica sobre la isla.
“Las islas Malvinas, Georgias del Sur (San Pedro) y Sandwich del Sur, están fundamentados por: 1. La sucesión de los derechos de España y consiguiente ocupación argentina desde 1820 a 1829 sin contestación por parte de ningún país del mundo y hasta 1833, cuando se produce en tiempos de paz la intervención de Inglaterra, y 2. Por la teoría de la continuidad, por la cual las islas Malvinas, Georgias del Sur (San Pedro) y Sandwich del Sur, forman parte de la unidad geológica de la República. Este último argumento es de vital importancia, ya que la plataforma y margen continental tiene una superficie mayor que la parte continental argentina. De esto se desprende que Argentina, además de los recursos naturales de la zona que puede explotar, se convierte en una potencia de primer orden en el área de importancia estratégica como es el Atlántico Sur, llave maestra en la geopolítica de las comunicaciones navales del mundo”.
En la década del sesenta, el mundo en general comparte la idea de que las colonias son un obsoleto anacronismo que debe ser revertido. Gran Bretaña (GB) luego de emitida la Resolución 2065 en la ONU, que insta a negociar con Argentina el traspaso de soberanía por las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del sur y todos sus espacios circundantes, comienza a aplicar una exasperante política dilatoria sobre el traspaso de soberanía, de hecho nunca se negoció oficialmente sobre la cuestión, a GB solo le interesaba suscribir tratados comerciales que tendían solo a favorecer a los Malvinenses y a menoscabar la paciencia y la buena voluntad de nuestro país que siempre mostró una actitud no beligerante y participativa en cuanto a las exigencias impuestas por GB que no llevaban a ninguna parte.

Intensa actividad ballenera en los años 50, era la zona con mayor depredación del mundo de ballenas
Luego de la creación de la OPEP y del incremento del precio del crudo a nivel internacional, GB lanza unilateralmente una expedición llamada Shackleton, que arribaría en las islas el “3 de enero”  de 1976 con el fin de realizar un relevamiento topográfico de las aguas circundantes de Malvinas con el objetivo de encontrar yacimientos hidrocarburiferos, esto supuso el comienzo del deterioramiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Es cierto que la Armada siempre planificó la recuperación de las Malvinas, era un anhelo histórico de esta facción de las FFAA, inclusive constituyó el trampolín para que Galtieri  accediera a la presidencia de la nación por parte del almirante Jorge Isaac Anaya. Si bien los planes de recuperación se dividían en dos partes, una era el Plan Alfa (recuperación de las Georgias) y consecuentemente la Operación Rosario (Recuperación de las Malvinas). En primera medida el Plan Alfa, se basaba en ocupar las Georgias de forma pacífica con una base científica ocupada por personal científico y militar entremezclados discretamente, como había sucedido en Thule (estación meteorológica y científica) en el extremo sur de las islas Sandwich, en proximidades a la Antártida.

Los planes se dieron al revés, por ende algo salió mal, ese “algo” tenia nombre y apellido: Constantino Davidoff, tal vez este personaje y las circunstancias que lo rodean sean la parte menos vista de la Guerra de Malvinas, siendo este el detonante de una guerra.

Davidoff, que por entonces se dedicaba a levantar sistemas telegráficos submarinos, había vislumbrado un suculento negocio en el remoto archipiélago.
"Me enteré que en las Georgias del Sur había gran cantidad de materiales abandonados de factorías balleneras... diques flotantes y todo tipo de maquinaria que podían ser útiles para instalar tres talleres de reparaciones navales en la Patagonia", dijo Davidoff.
Terminó cerrando a fines de la década de 1970 un contrato comercial con la empresa escocesa Christian Salvensen para comprar esos materiales abandonados.
"Para sentirse agredida Gran Bretaña provocó un incidente en Georgias tan torpemente ejecutado que quedó al descubierto enviando a su flota a finales de marzo contra los obreros, con lo que obliga al gobierno argentino a preparar un plan de defensa", dijo el empresario.
Incidente en Georgias del Sur

El incidente de las Islas Georgias del Sur, que aparentemente fue el elemento desencadenante del conflicto de Malvinas, estuvo ligado a una operación comercial privada y gestada por un comerciante argentino, que consistía en el desguace de los puestos balleneros pertenecientes a una empresa británica ubicados en las Islas Georgias del Sur, en los puertos: Leith, Stromness y Husvik.

Buque argentino ARA Bahía Buen Suceso en Georgias del Sur
El día 21 de marzo zarpa de regreso el “ARA Bahía Buen Suceso” dejando a Davidoff junto con el grupo en tierra; también zarpa de Malvinas el buque HMS Endurance, con 22 marines a bordo y bien armados. He aquí el primer movimiento de tropas, el cual es realizado por Gran Bretaña. Pero el día 23 de Marzo, la Junta Militar, en respuesta a los sucesos de Leith, envía el transporte “ARA Bahía Paraíso”, que se encontraba en las islas Orcadas, formado por comandos de marina, denominados "Lagartos", al mando del teniente de navío Alfredo Astiz que formaban parte del abolido “Plan Alfa”. Llegan el 24 de Marzo a la hora 23:40 con la misión de evitar que los ingleses desalojaran por la fuerza a los argentinos. 
“En la mañana del día 24 llegamos a ciertas conclusiones, que fueron éstas: Londres había atribuido una importancia desmedida y desproporcionada a los hechos; a) Esto no nos parecía espontáneo, ni el producto de una actividad periodística casual; b) Veíamos al gobernador Hunt como miembro y en ese momento conductor del Committee  de las islas y como protagonista importante en dos aspectos: en señalar que el hecho era producto de una decisión del gobierno argentino y que constituía un anticipo de un invasión directa de las Malvinas; en indicar que era el momento para asumir una actitud de ira, para proclamar con más firmeza que nunca los derechos de los isleños y estimular sus sentimientos anti-argentinos y, finalmente, para militarizar las islas. Por supuesto, poco sabíamos de las conversaciones y reuniones íntimas que tenían lugar en Londres. Podíamos intuir, y algunos artículos periodísticos nos daban la pauta, que los intereses vinculados a la Compañía habían movilizado al Comité de las Islas; que éstos, a su vez, habían tomado contacto con sus viejos y permanentes aliados y amigos. El Parlamento, movilizado por estas fuerzas, estaba dispuesto a exigir la congelación de la disputa y el despliegue de fuerzas en el Atlántico Sur.”
Si Argentina hubiera querido una guerra en ese preciso momento, solo debía dejar que llegara el Endurance y que retirara al personal argentino por la fuerza, lo cual hubiese constituido un claro acto de provocación, dando pie a que Argentina realizara la Operación Rosario. GB exageró los hechos y no le dio tregua a la paz desde el momento en que moviliza al Endurance con los Royal Marines a bordo.

Buque británico HMS Endurance el 25 de marzo de 1982 en Bahia Cumberland
Frente a este nuevo atropello a nuestra Nación, luego de incumplir Resoluciones emitidas por la ONU, Gran Bretaña viola el Tratado de Buenos Aires de 1971 exigiendo a nuestro Estado: que los obreros de las Georgias debían visar sus pasaportes en Malvinas (lo cual hubiera sido un reconocimiento implícito de soberanía por parte nuestra) o el desalojo armado, a pesar de que el personal se encontraba debidamente autorizado y con las tarjeta blancas estipuladas en el tratado bilateral de cooperación mutua entre Argentina y Gran Bretaña, este fue el ultimátum del 25-03-82, el fundamento “ilógico” era que las tarjetas blancas no estaban incluidas en esos territorios (Georgias y Sandwich del Sur) dentro del tratado de 1971, por lo tanto los argentinos se encontraban fuera del régimen . Esto supuso el origen al enfrentamiento bélico y obligando a nuestro Estado a acudir a la Ley de Legítima Defensa, contemplada en el Art. 10 del Convenio de La Haya de 1907.
“La situación creada por el Incidente de las Georgias y la acentuación de la falta de voluntad británica para negociar sobre la disputa de soberanía de las Malvinas, condujeron a la ocupación incruenta de las Islas por Argentina el 2 de abril de 1982”.
Constantino Davidoff 
Constantino Davidoff, empresario argentino dedicado a la industria de la chatarra, en septiembre de 1979 firmó en Londres un contrato con la empresa Christian Salvensen & Co, de Edimburgo, el cual compraba las instalaciones balleneras abandonadas en las islas Georgias en un valor de US$ 200.000. Esto suponía que sería un excelente negocio, pues las ganancias (supuestamente) serian de la suma de US $ 10.000.000. Pero para desmantelar la ex-ballenera se necesitaba llevar personal y equipo. Davidoff, a través de la embajada inglesa en Buenos Aires, trató de que le facilitaran el buque Antártico HMS Endurance  de la Armada Británica (considerado por los británicos el ¨Guardián de las Falklands¨). Pero ellos se negaron e inmediatamente la Armada Argentina se puso a disposición de él.
         
En diciembre de 1981 Davidoff zarpó en el Rompe hielos Almirante Irizar con destino a las islas Georgias para realizar un inventario de las instalaciones a desmantelar. Con anticipación había notificado a la Embajada Británica que iba a pasar y detenerse en el archipiélago. (en ese primer viaje hubo un altercado diplomático, debido a que Davidoff debía notificarse en Grytviken, aunque no pasó a mayores). Este breve viaje sirvió para tomar algunas fotos y ver las antiguas factorías. Posteriormente La junta militar en enero de ese año comenzó a planear la “Operación Davidoff” , que consistía en realizar los mismos pasos que se habían dado en 1976 en la isla Thule, que consistía en convertir la isla en una base científica pero bajo dominio militar con el fin de ir recuperando soberanía de una forma silenciosa y pacífica, durante la reunión se concluyó que no llevarla a cabo antes de la ronda de negociaciones en febrero de ese año con GB en Nueva York.

El 2 de febrero del 82, la junta Militar consideró la alternativa “Alfa”, concluyéndose que no era conveniente realizarla por el momento.   Mientras el tiempo corría de una forma acelerada, no se puede ignorar que de uno y otro bando se estaban preparando: por el lado Británico, a buscar un plan de contingencia en caso de que Argentina recuperara las islas, y por el otro, Argentina estaba desesperada en recuperar las islas por motivos políticos internos y además alertados por el inminente emplazamiento de una “Fortaleza Malvinas” que hoy es tristemente conocida como Mount Pleasant, esto queda demostrado porque GB, el 3 de marzo del 82, luego de tomar conocimiento de los cables de la Embajada Británica en Bs AS, la Primer Ministro ordenó preparar “planes de contingencia”, ampliando su intención el 8 de marzo al preguntarle al Ministro de defensa cuanto tiempo le insumiría a los buques de la flota llegar a las Islas Malvinas, en caso de ser necesario, esto se puede corroborar “simultáneamente” en el Informe Franks, párrafos 152 y 153 y en el Rattenbach Capitulo II párrafo 189.

Cabe preguntarse ¿Por qué Gran Bretaña prepara planes de contingencia?, ¿se filtraba información dentro de la cúpula militar? La respuesta es NO, culminando febrero del 82, al terminar la ronda de negociaciones en Nueva York, no se llega a ningún acuerdo concreto, salvo que se emite un comunicado conjunto el de mantenerse informados y en contacto la primer semana de cada mes en las capitales de cada país alternadamente, el error lo comente el Canciller Costa Mendez, cuando emitió un comunicado ampliatorio sobre las negociaciones publicado el 2 de marzo, cito:
"La Argentina ha negociado con Gran Bretaña con paciencia, lealtad y buena fe, durante más de 15 años, en el marco señalado por las resoluciones pertinentes de la O.N.U., la resolución de la disputa de la soberanía sobre esas islas. El nuevo sistema constituye un paso eficaz para la pronta solución de esa disputa. Por lo demás, si eso no ocurriera, LA ARGENTINA MANTIENE EL DERECHO DE PONER TÉRMINO AL FUNCIONAMIENTO DE ESE MECANISMO Y DE ELEGIR LIBREMENTE EL PROCEDIMIENTO QUE MEJOR CONSULTE A SUS INTERESES". -
Irónicamente dispuestas las intenciones y  al enemigo, el 15 de marzo, el Canciller y el Jefe del Estado Mayor Conjunto concluyeron que la operación "Alfa" debía suspenderse. Esto fue ratificado el 16 de marzo por el COMIL , por lo tanto la idea de recuperar las Georgias ya había quedado descartada. Por lo tanto, a esta altura sería una delirio pensar que los consecuentes altercados en las Georgias fueron gestados por Argentina.
buque Bahía Buen suceso amarrado en Puerto Leith, de fondo se ve la chatarra que debían desmantelar
El 19 de marzo Davidoff llega a las Georgias, más específicamente a Puerto Leith en el buque ARA Bahia Buen Suceso, previamente el empresario avisó a la Embajada Británica que el buque no tenía propósitos militares ni armamento y que su utilización sería solo comercial. La embajada autorizó el viaje y no objetó los motivos del mismo. Los hombres de Davidoff estaban provistos de las "tarjetas blancas", que era el elemento a usar por los isleños que viajaban al continente y por los argentinos a Malvinas, según lo establecía el Acuerdo de Comunicaciones firmado en 1971 por ambos países.

Obreros argentinos en Puerto Leith , Georgias del Sur
Davidoff arribó a Puerto Leith, desembarcando a los obreros y sus equipos, que permanecerían en las islas por cuatro meses. Pero lo que desencadenó el conflicto y la posterior llegada de los británicos a la isla fue el “supuesto” izado de la bandera Argentina, y reitero el supuesto izado, debido a que Davidoff hasta hoy día, mantiene firme su declaración, recabada por el informe Rattenbach- cito:
“La información periodística consignó que los obreros descendieron del barco y enarbolaron la bandera nacional en un mástil, aunque Davidoff negó este hecho, aduciendo que cuando sus hombres desembarcaron, la bandera ya ondeaba en el lugar. (...) el izamiento de la bandera no provocó problemas mayores, habida cuenta que la enseña fue arriada poco después, a pedido del personal británico”.
Los ingleses sostenían que en las Georgias en realidad había civiles y militares argentinos con otras intenciones muy distintas a desguazar diques. Los medios de comunicación británicos, como la BBC, señalaron el 19 de marzo de 1982 que reportes indicaban que los supuestos obreros habían llegado a bordo de un barco enviado por el gobierno militar argentino y que los acontecimientos eran vistos como un "paso provocador" en la disputa diplomática que tenía lugar entonces entre  Argentina y Gran Bretaña por el archipiélago.
En una entrevista a Davidoff al diario Terra decía:
"No había militares entre mis trabajadores. Ni izaron la bandera ni cantaron ningún himno nacional. Era un acuerdo comercial. Habría tenido que estar loco para permitir que me lo arruinaran. Todo lo que hacía falta era una llamada de la embajada británica y habría retirado a mis trabajadores, habría cancelado mi contrato, dice Davidoff, se podría haber evitado una guerra".
Al desembarcar los argentinos, un equipo del BAS (British Antarctic Survey) le notificó al gobernador de Malvinas Rex Hunt,  que había una bandera argentina izada. Esto provocó la exagerada actitud del gobernador y el duro reclamo a la Argentina, además de notificar a GB, quién permaneció en constantes comunicaciones con miembros del BAS y les redactó por radio una nota de reclamo para ser presentada a la delegación argentina en Puerto Leith.

El Informe Franks en el párrafo 228, deja en claro que: “El gobierno argentino no había provocado el indecente de las Georgias del Sur pero ahora que había ocurrido, lo aprovecharía como elemento de presión para hacer valer el reclamo argentino por la soberanía sobre todas las islas”, entonces si Gran Bretaña admite que Argentina no produjo los incidentes, vale preguntarse… ¿Quién fue? ¿Y por qué?,...
“La situación creada por el Incidente de las Georgias y la acentuación de la falta de voluntad británica para negociar sobre la disputa de soberanía de las Malvinas, condujeron a la ocupación incruenta de las Islas por Argentina el 2 de abril de 1982”.
Para Davidoff, Argentina no tenía otra opción más que ir a la guerra. "Si aceptaba hacerse cargo del retiro de los obreros, permitía que lo hicieran los británicos o accedía a que se les visara el pasaporte, tal como pedían los ingleses, demostraba al mundo que aceptábamos estar en tierra extranjera y perdíamos el derecho de la soberanía sobre las islas", dijo.

Bandera argentina en puerto Leith
 Todos los caminos conducían a la Guerra

Los incidentes en las Georgias, no son otra cosa que un ardid por parte de GB que necesitaba un conflicto para refrigerar las ya congeladas negociaciones con Argentina, que en vísperas de que el tiempo transcurría, solo tendía a exacerbar la impaciencia argentina que no encontraba gesto alguno de negociar el traspaso de soberanía, por lo tanto habiéndose agotado las vías diplomáticas La Junta Militar comenzó a emprender un plan de recuperación bajo absurdas hipótesis.

Considerando que el problema era la “bandera” y que inmediatamente fue arriada, con los antecedentes de presencia argentina y emblemas patrios durante décadas en las Georgias presentados durante la introducción de este trabajo, se puede deducir que: la inusitada reacción británica, fue alentada por el Almirantazgo y por los “halcones” del Partido Conservador de Margaret Thatcher que no querían ver recortada su flota de mar, menos aún ver rodar la cabeza de su “Iron Lady” que tenía un 75% de imagen negativa, por otra parte los “halcones” argentinos  vieron una oportunidad para justificar el desembarco en las Malvinas, lo cual era “precisamente” lo que los británicos estaban esperando, para declararnos país agresor y así fundamentar la Fortaleza Malvinas y la presencia de la OTAN en el atlántico sur.

Es destacable el protagonismo que tuvo Rex Hunt sobre los incidentes, – el por entonces gobernador colonial e ilegal en Islas Malvinas - exagerando y magnificando los hechos, orquestados desde Londres, cuyo motivo principal era hallar “Casus Belli” (motivo de guerra) empujando a Argentina a desembarcar personal militar en las Georgias, debido a que el buque Endurance se encontraba a la espera de ordenes en Grytviken mientras el buque Bahía Paraíso llegaba a Puerto Leith, lo cual indica que los Royal Marines estaban esperando a pocos kilómetros de distancia de los obreros argentinos, esperando que Astiz y sus fuerzas desembarcaran.

Posteriormente la TV británica (que luego de la guerra, los propios oficiales de Gran Bretaña desmintieron) informaron que dos submarinos nucleares habían zarpado desde Gibraltar hacia el Atlántico Sur, ese fue el puntapié inicial, que apresura a la junta militar a tomar la decisión de adelantar la recuperación de las islas (prevista para el 15 de mayo), creyeron la información vertida por la BBC, y no deseaban comprometerse en un desembarco frente a un mar infestado de submarinos británicos, que de ser así imposibilitaría cualquier desembarco argentino. De allí en más se había llegado a un punto de no retorno.

Es destacable el impecable papel que jugó la información a favor de Gran Bretaña, a la inversa que en Argentina, más allá de toda mal conjeturada hipótesis por parte de argentina, a pesar que peleó una guerra en desiguales condiciones tecnológicas y basada sobre la improvisación, GB NUNCA se imaginó que le iba a costar tanto ganar esa guerra...imaginaron que venían de Picnic, aunque la realidad fue adversa para los invasores, como lo describe el Comandante (Británico) Julian Thompson en su libro “No Picnic”. Argentina cayó en la trampa del viejo imperio colonial a pesar de ello, la joven República fue un hueso duro de roer para el viejo invasor británico.

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